"Jealousy, icy crystals and a stormy day" II

-Permíteme que las presente...

La voz del anciano se oyó por todo el lugar mientras una curiosa Rosa miraba a un sonrojado Matis que trataba de explicarle por señas que se comportase.

-Ella es Touko, es- pero la voz del sabio fue interrumpida por una mano que se levantó de repente y la joven de ojos mar se acercaba a la chica más baja que ella con una sonrisa en su rostro. No dejaría que revelaran su identidad nada más encontrarse.

-Mucho gusto, Rosa, soy Touko- La de cabellos chocolate y rizos salvajes extendió su mano en señal amistosa esperando ser tomada por la otra pero una expresión de repentino disgusto mientras parecía percatarse de algo tomó posesión en el rostro ajeno -¿Rosa?

Rosa contempló una vez más la mano frente suyo sin tomarla o moverse para intentarlo mientras con dudas desviaba su vista de la palma suspendida en el aire hasta el cabello chocolate y luego aquellos ojos mar profundo. Rosa definitivamente sentía un aura familiar provenir de esa persona unido al tono de su voz, y el nombre que habían pronunciado sin dudas lo había escuchado antes en algún lado.

Tan pronto como el recuerdo vino a su mente la chica de coletas dio un paso hacia atrás mientras impactada miraba a la persona frente suyo. Ahora recordaba donde había escuchado por única vez ese nombre. Justo en el momento que la persona más importante para ella la había dejado a buscar a la sombra de quien perseguía, y ahora esa sombra tenía rostro y vivía, incluso estaba de pie frente suyo. Touko, la persona que N quería encontrar, ¿Era esa mujer? ¿No podía ser una simple coincidencia o si?

-Creo que te has percatado de algo- Touko bajó su mano sin decir nada más y vio como la sorpresa en los ojos de Rosa se convertía en furia repentina sin motivo aparente.

-¡Tú eres-!- Rosa se abalanzó a una velocidad increíble sobre la otra chica sorprendiendo a todos en la sala pero para suerte de ambas un joven de ojos rojos se había anticipado al movimiento de su amiga de la infancia y ahora la sujetaba para impedirle hacer una locura.

-¡Rosa espera! ¿¡Qué te pasa?! ¡Tu no sueles ser así!- La voz de Matis intervino y detuvo a la joven de ojos río que no dejaba de moverse salvajemente tratando de agredir a la otra sin motivo aparente.

Un rato pasó y nadie pronunció otra palabra y Rosa pareció calmarse a la vez que miraba al suelo y mencionaba algo inentendible para muchos menos para Touko quien permanecía en su lugar preguntándose exactamente cual era la relación entre N y Rosa, ya que ella parecía muy molesta por algo que no parecía comprender.

-¿Por qué?- Fue lo único que menciono la de coletas por lo bajo mientras dejaba que su cabello se balancease de un lado a otro aún siendo sujetada por su amigo, quien al notar que se había calmado la dejo ir lentamente -¿Por qué ahora?

-...- Touko por su parte no mencionó ninguna palabra y esperó a que la otra continuase.

- Hey... Combate conmigo- La voz calmada de Rosa se volvió salvaje de repente y su rostro se levantó con energía mirando de una manera retadora a la joven frente suyo -¡Tengamos un combate pokemon!

-¡Rosa no puedes-!

Pero la voz del joven de mirada carmesí fue interrumpida por la joven campeona quien respondió decidida.

-Esta bien. ¿Qué tipo de Combate?-

-¡Tres de mis pokemon contra tres de los tuyos! ¡Si yo gano te disculparás con el señor N!- Rosa no sabía porqué realmente esa no era la frase que había querido decir,  pero había salido de sus labios. Realmente prefería que ella desapareciera otra vez si realmente era la misma persona que N buscaba pero... No podía quitarse de la cabeza el sufrimiento que seguiría pasando N debido a la persona frente suyo. Se encargaría de hacer que esa chica de nombre Touko se disculpara con él por haberle hecho sufrir, pero poco sabía Rosa de la verdad tras de todo.

***
Las dos féminas se miraban frente a frente mientras se posicionaban para combatir en el patio de la gran casa del equipo plasma. Alejados de ellas y cerca de la puerta que conducía al interior de la casa se encontraban los espectadores de la repentina locura de Rosa, junto a un viejo sabio que hacía de árbitro del combate.

Concordia y Anthea que estaban paradas junto a un Matis muy confundido sólo sonreían ante el obvio resultado que sabrían tendría el combate, mientras algunos miembros curiosos del antiguo equipo plasma miraban por las ventanas para ver en acción a esa joven de cabello rizados otra vez. Ruga aclaró su garganta antes de hablar.

-Bien señoritas, un combate individual de tres contra tres. Sin límite de tiempo y está permitido el uso de objetos. Les deseo un buen combate- Ruga declaró las reglas mientras miraba a ambas entrenadoras buscar una de sus pokeballs y prepararse para el ataque, sin más que decir continuó a la vez que retrocedía hasta quedar junto al muchacho de mirada carmesí -Bien ¡Comiencen!

-¡Ve, Serperior!- La voz de Rosa fue la primera en oírse alto por todo el lugar mientras su Serperior salía emocionada de la ball y lanzaba un grito de guerra a la oponente de su entrenadora.

-¡Adelante Scolipede!- Touko sin dudar sacó de su pokeball a su imponente ciempies de cornamenta venenosa quien estaba más que listo para embestir a la primera orden de su maestra - ¡Tóxico!

-¡Serperior esquivalo y usa hierba lazo!- Ambos pokemon veloces siguieron la orden de su entrenadora y acertaron los golpes en el contrario. Serperior terminó gravemente envenenado y Scolipede fue arrastrado por su propio peso contra el suelo hasta caer pero se levantó inmediatamente.

-Bien hecho Scolipede, ahora acabalo con rodillo púas- Y sin darle tiempo a la de coletas reaccionar su Serperior ,debido al veneno ahora más lento y débil, cayó a sus pies debilitado por completo mientras daba un grito en señal de disculpas hacia su entrenadora.

Rosa apretó sus dientes molesta mientras recogía en su ball a su inicial y sin pensarlo dos veces sacaba a una Gothitelle de una superball.

-¡Tu puedes con el Gothitelle! ¡Psicocorte!- Esta vez fue Touko la que no tuvo tiempo a recoger a su pokemon quien al recibir un golpe crítico cayó debilitado sin tiempo a poder lanzar un contraataque. Touko no pudo evitar sonreír cosa que hizo a la contraria gritar molestandose en el proceso -¡¿Qué es tan gracioso?!

-Nada, sólo me pareció admirable y arriesgada tu estrategia. Es algo que me gusta- y diciendo esas palabras sacó de su cinturón una ultraball y la lanzó con fuerza al aire saliendo un zorro azul con un rugido potente a la vez que daba una reverencia a su entrenadora y plantaba cara al pokemon de tipo superior -Por eso permíteme demostrarte cuanto me gusta. ¡Lucario Esfera aural!

-¡No te preocupes Gothitelle, el tipo lucha es débil contra psíquico, espera su ataque y usa Psicocorte otra vez!- Pero todo no sucedió como Rosa predijo, y Gothitelle se dio cuenta cuando cayó sin fuerzas al suelo impactada por una fuerte esfera de energía proveniente del Lucario que ahora sonreía victorioso. Esa victoria acabo con toda la paciencia que Rosa tenía en sí y sacó una ocaso ball de su bolso mientras gritaba con furia -¡No permitiré que me ganes tan fácilmente! ¡Ve Kyurem!

Touko pestañeó un par de veces cuando vio el gigante helado que rugia frente a ella y congelaba el aire a su paso, no pudo evitar contener una sonrisa mientras se acomodaba en el lugar a la vez que su Lucario imitaba su movimiento y se acomodaba como un caballero poniendo ambas patas detrás de su cuerpo y miraba desafiante al mismo pokemon de hace dos años.

-Hey Rosa, ¿Sabes cuales son las reglas que debe seguir un entrenador pokemon?- Rosa soltó un jadeo al ver que su objetivo de intimidar a la contraria con Kyurem no había funcionado, sino al contrario, podía ver bajo su capucha que estaba sonriendo.

-¿¡Que-?!

-¡Regla número uno~!- el tono juguetón en la voz femenina de capa carmelita era más que notorio mientras la chica de uniforme azul y blanco miraba sulfurandose aún más -Un entrenador debe mantener la calma en todo momento

La actual campeona se reía por lo bajo mientras veía como su diminuto Lucario comparado a la gran masa gélida frente a él estaba decidido a ganar el combate. Por otro lado la pequeña nueva recluta del equipo plasma, Rosa, parecía que estaba apunto de explotar de la furia. La persona frente suyo no se la estaba tomando enserio, ni siquiera un poco.

-¡Tómame enserio señorita! ¿¡Cómo alguien así como tu puede ser amiga del señor N?! ¿¡Piensas que juego?!- La chica de coletas pisaba con fuerza el suelo mientras lanzaba ofensas y gritos a su contrincante que parecía muy calmada al respecto, como si no llegase nada a sus oídos. Los años que habían pasado le habían hecho madurar bastante.

El anciano Ruga que observaba y hacia de árbitro al combate no pudo evitar sonreír por como había cambiado la que hace dos años era simplemente una niña de apenas 16 y ahora actuaba como toda una mujer responsable; sin dudas N había escogido a la mejor de las personas como rival y compañera.

-Calmate y centrate en la pelea Rosa- Las palabras de Touko sólo lograron molestar más a la de ojos azul verdoso quien no dudó en usar el ataque más rápido de su pokemon para tratar de callar la boca ajena.

-¡Kyurem, Rayo hielo!- pero el dragón no obedeció, estaba confuso, no sabía si atacar o no al objetivo ya que este no se había movido siquiera. Tampoco le ayudaba mucho el hecho de reconocer a la persona detrás del Lucario que le miraba calmado pero decidido a todo; era quien hace dos años había sido su entrenadora por un tiempo y luego lo había liberado pidiéndole que buscase a alguien con quien realmente quisiera estar, alguien a quien proteger.

Kyurem dio un vistazo en busca de algo más en su entrenadora, la veía temblando de la impotencia, insegura si eso era lo correcto o no, molesta con la otra chica. Era un torbellino de emociones inseguras donde primaban los celos. No pudo escucharla, retrocedió, sus emociones también se desordenaron.

En esa pequeña apertura y como si fuese arte de magia un Lucario con velocidad extrema apareció frente a la entrenadora del ex-plasma y con una mirada juguetona no hizo más que a la asustada chica golpear levemente en la frente con dos dedos de sus patas, para luego apoyarse en las piernas flexionadas femeninas y retroceder a su lugar de antes.

Una voz se oyó de cerca. Rosa estaba estática en un trance cuando no vio rastros de la chica de pelo castaño que tanto se parecía a ella.

-Tu pokemon dudó de ti- Declaró la joven de manto carmelita claro mientras se encontraba sentada tranquilamente en el lomo del gigante helado. Rosa no pudo evitar entrar en shock... ¿Cómo había llegado ahí? ¿Su Lucario fue tan rápido como para dejarla y luego jugarle esa broma? Imposible...

-¿¡Que de-?!

-Míralo tu misma- Las palabras de la más joven fueron interrumpidas por un gesto que le indicaba mirar a sus pies, y así hizo. Su vista no creyó lo que vio, no supo como, ni en que momento pasó. Todo el suelo cerca suyo estaba congelado en un azul blancuso y sus pies seguramente pegados a este. Un jadeo de sorpresa escapó de sus labios mientras notaba como su aliento ahora dejaba marcas en el aire.

Kyurem desprendió calor por sus fosas nasales y todo el hielo desapareció, permitiendo que una sorprendida Rosa cayese al suelo impactada.

-Tus dudas son sus dudas. Que hayas atrapado un legendario no te hace especial a los demás Rosa- Le dijo a modo de regaño a la joven entrenadora mientras de paso también se autocastigaba con ellas.

Ella también había cometido los errores de la joven una vez pero ahora los había enmendado. Quería que la otra hiciese lo mismo.

-Solo te hace tener que trabajar más duro para ganar su respeto, su apoyo, su amistad. No es algo que logres en un día, debes mantenerlo. ¿Por eso devolviste Reshiram a N verdad? A ese dragón no eras tú quien le agradaba o quien respetaba, lo pudiste notar sin siquiera entenderlo- Las palabras rudas de la de orbes mar sorprendieron al ex-sabio, quien otra vez no pudo evitar reír junto a las musas de pelo rubio y rosa que estaban a su lado.

-¿C-cómo...?- La voz hasta hace segundos molesta de la joven recluta ahora no era más que un fino hilo de miedo y sorpresa. La persona frente a ella no había hecho más que ofenderla a su parecer pero realmente trataba de ayudar.

-A este dragón ya le gustas- Mencionó la de cabello suelto mientras bajaba del lomo helado para acariciar lentamente la cabeza de cristal de Kyurem viendo como este cerraba los ojos disfrutando, cosa un tanto graciosa ya que su cuerpo es duro totalmente así que no estaba segura de cómo podía sentir las caricias, pero no era algo que le importase ya que hacía sentir bien al pokemon y punto - ¿No crees que si ya tienes eso de tu parte, debes hacer lo posible para avanzar juntos en vez de ir por tu cuenta como ahora?

Las palabras ajenas hicieron a la chica del suelo reaccionar mientras se ponía en pie al parecer con un nuevo pensamiento en su mente y una mirada de determinación.

-Lo lamento Kyurem...fui una mala entrenadora ahora mismo...- El tono de arrepentimiento hizo que el dragón helado retrocediera unos pasos y con su cabeza acariciase lentamente el rostro de su entrenadora.

-¡Así me gusta más!- Dijo en un tono amable y alegre la chica de túnica mientras ahora se dirigía a su anterior puesto dándole a Ruga la señal de comenzar el combate.

-No se como te llames, señorita. Tampoco si eres realmente tan importante para el señor N pero... ¡Te demostraré mi fuerza y la de Kyurem! ¡Pelea conmigo otra vez!- La determinación en la voz femenina de Rosa no pudo evitar hacer sonreír de la emoción a su contrincante, deseaba una batalla enserio, tanto como su amigo también la deseaba.

Contagiada con la emoción contraria Touko se despojó de la prenda que cubría su cuerpo revelando así el corto de su cabello que ahora no le llegaba más que a los hombros como mucho, junto a su ropa que había cambiado un poco.

Su antigua blusa blanca ajustada ya no estaba, en cambio había un corto top blanco que cubría solo la parte del pecho, debajo de este una tela negra que estaba ajustada a la piel de su torso y era totalmente transparente, seguido de sus típicos shorts esta vez sin rasgados y más cortos, mientras por encima de su top casi llegando a las rodillas se encontraba un chaleco negro como el de antes pero que estaba dividido con la forma de las alas de un pokemon mientras el color interior de la prenda era azul eléctrico acompañado de unas medias negras hasta medio muslo y sus zapatos de antes cambiados por unos colegiales cortos.

Touko había cambiado.

La ojos de Rosa recorrieron de arriba a abajo a la persona frente suyo mientras trataba de buscar algo que a N pareciera agradarle. No pudo evitar sentir celos que no pudo explicar con la apariencia contraria. Pero algo llamó su atención, el diseño de la ropa de su oponente. Habían algunos entrenadores que gustaban el vestir a juego con sus pokemon, y de donde reconocía el de la castaña le daba una muy mala sensación.

-¡Permíteme presentarme!- Gritó con coraje la de iris mar mientras guardaba a su Lucario en su pokeball y la colocaba cuidadosamente en su cinturón para tomar una pokeball de color negro- ¡Campeona actual de la liga pokemon de Teselia, mi nombre es Touko! ¡Conoce a mi mejor amigo!

El grito de Touko impactó por incontable número de vez a la chica de uniforme azul quien sin saber porque retrocedió en el lugar cuando una gigantesca masa negra salió dentro de un rayo de luz azul y unas orbes rojas chocaron con su vista.

Un imponente dragón eléctrico de color negro hacia su entrada mientras un rugido triunfal se oía por toda Fayenza.

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