"Skies of memories"

La respiración agitada hacía que su pecho subiera y bajara, su cuerpo temblaba tanto que parecía un pequeño Joltik nervioso mientras se escondía tras la entrada de piedra azul del interior de la Torre Duodraco y sentía como en la distancia se alejaban de ella dos personas caminando.

Touko suspiró aliviada mientras se dejaba caer por la pared del lugar y su gorra que mantenía su rostro oculto caía al suelo frente suyo a la vez que sus manos se dirigían a su rostro para cubrirlo mientras un solo pensamiento cruzaba su mente aturdida: Había encontrado a N.

Hacía cuestión de segundos ella había huido de la persona a la que buscaba y se había refugiado en el bosque cercano a la torre sólo para esperar a que Rosa y N salieran y ella poder regresar, después de todo no renunciaría a Zekrom tan fácil. El primero en salir había sido él, tan calmado como siempre su caminar a pesar de que iba en contraste con su nerviosismo al hablar con las personas, aunque cuando hablaba con pokemon ya era otra cosa.

Ella en ese instante había concentrado toda su atención en él, quien apenas había cambiado, aún llevaba su ropa habitual y los brazaletes que le habían regalado sus hermanas Concordia y Anthea, y como no, su característico cubo de rubik colgando de sus caderas junto a ese cabello revoltoso color verde invernal atado en una cola de caballo y que llegaba hasta su cintura.

Touko sacudió de si misma los pensamientos que la habían atrapado en el blanco ser de verdades que ahora se alejaba con otra a su lado. Aunque la verdad era que Rosa le había perseguido y hasta cierto punto le causaba gracia el como él parecía no entenderla. Con un par de palmadas en sus mejillas la joven de cabello chocolate se levantó enérgica y corrió todo lo que le dieron sus pies hasta el último piso como si tratase de alejar de su cabeza cada pensamiento que la hacía querer ir en la otra dirección y llamarlo otra vez por su nombre.

Nada más puso un pie dentro de aquella habitación de columnas negras su bolso dió un fuerte tirón haciéndola caminar tropezando hasta el centro de la sala quedando bajo la luz que se filtraba del techo, pareciera que el pokemon dentro de aquella esfera de poder negro quería tanto como ella un reencuentro. Sin tiempo siquiera abrir bien el bolso rosa, el cual no le había importado traer esta vez, el orbe oscuro salió disparado cual rayo para dar unas vueltas a su alrededor y luego flotar en medio de la habitación mientras unas corrientes de luz salían de él.

Una potente luz cegadora de color azul en forma de rayo salió de la torre mientras envuelto en aquella electrizante luz fría se alzaba un poderoso y esbelto dragón de tonos negro puro acompañado de un rugido voraz que haría temblar a cada pokemon y persona en el bosque cercano y unas corrientes eléctricas danzaban de manera animada alrededor de la castaña de ojos azules brillantes que desprendían la misma electricidad.

Los ojos de Touko mantenían su vista en su hermoso dragón de ojos escarlata encontrándose con los ajenos mientras en ambos rostros se pintaba una sonrisa y Zekrom mostraba sus colmillos.

-Es bueno verte otra vez- El primero en hablar fue el dragón de ideales quien agachaba su cabeza a la altura contraria acercándose a su rostro.

-Lo mismo digo Zekrom- Una sonrisa sincera y la mano de la castaña acarició lo que serían las mejillas de la imponente criatura mientras los ojos de este miraban la mano en su rostro y luego a la persona frente suyo.

-No he olvidado nuestra promesa. ¿Aún prefieres hacerlo de esa manera?- Touko comprendió enseguida a que se refería Zekrom y lentamente retiró la mano de su cara para mirarle decidida mientras tomaba una de las pokeballs de su cinturón.

-¡Si!- En los ojos femeninos brillaba una chispa electrizante que sólo lograba avivar la emoción tanto en ella como en su pokemon de ideales que le miraba lleno de orgullo.

-Entonces repetiré lo mismo que te dijo él de mi parte hace dos años: ¡Lucha conmigo y gánate mi amistad, Touko!- La voz de Zekrom se oyó junto a sus rugidos poderosa y emocionada mientras a una velocidad increíble se alejaba de la contraria y se acercaba al otro extremo de la habitación preparado para empezar una batalla con su antigua y futura ama.

-¡Seguro! ¡Aquí voy Zekrom!- Touko exclamó con la misma emoción contraria mientras su sonrisa se extendía al punto de doler pero sin poder bajarla debido a su felicidad -¡Adelante Serperior!

En respuesta al grito de su entrenadora al lanzar la pokeball de color rojo y blanco, disparado salió una serpiente de hojas dando un grito de guerra a la vez que veía quien era su rival.

Serperior miró sorprendido a un sonriente Zekrom para luego girar su vista y ver como su entrenadora también portaba dicha sonrisa y sin poderlo evitar también sonrió a la vez que bajaba su cuerpo preparado para recibir una orden de su parte.

-¡Serperior cola dragón!- Con un comando feroz por parte de Touko, Serperior salto por los aires mientras su cola brillaba en verde a la vez que el otro pokemon cargaba una electrizante esfera alrededor suyo y se lanzaba al ataque.

La serpiente de hojas esquivó con facilidad la primera vuelta por el lugar de Zekrom y logró que su cola chocase con el escudo de ataque electrizante y ambos retrocedieran por el impacto cayendo cada cual a sus posiciones anteriores. El pokemon planta de ojos naranja rojizo volvió a lanzarse hacia adelante sin esperar orden por parte de su entrenadora conociendo perfectamente que debía hacer, por otra parte Zekrom cargaba en su cuerno azul y negro un potente rayo eléctrico que lanzó en la dirección contraria siendo esquivado por el otro pokemon que creo un fuerte remolino alrededor del dragón logrando levantarlo del suelo para luego recibir un impacto de cola dragón directo en la cabeza tumbandole al suelo cayendo en sus brazos y piernas.

-¡Bien hecho Serperior!- Touko halagaba a su pokemon por tal hazaña mientras esperaba a que Zekrom se pusiera en pie, un tenían mucho que hacer para poder derrotarle. Y Touko se divertiria con ello -Serperior es nuestra oportunidad ahora que está confuso, ¡Planta Feroz!

El pokemon negro cargo rápidamente un pulso dragón de su boca y lo lanzó dando justo en el blanco que se preparaba para su ataque lanzandole a los pies de su entrenadora con una sonrisa.

Serperior y Zekrom ambos con un mínimo de trabajo se levantaron del suelo y se miraron fijamente otra vez antes de hacer algún movimiento, ambos reconocían la destreza de su rival y su amor hacia la humana en esa sala. Para ambos Touko era como el mismísimo sol y harían cualquier cosa por complacerla y verla feliz, pero también, si ella tomaba el camino equivocado ambos sabían que estarían dispuestos a cualquier cosa por salvarla, tal era su lealtad que se reconocían como el rival más digno que pudieran tener, porque ambos pensaban de la misma forma y la conocían mejor que nadie.

Touko sonrió cuando vio sus miradas y con un grito lleno de valentía y emoción a la vez que con sus manos empuñadas señalaba a Zekrom, ordenó a su valiente planta atacar con el mismo movimiento anterior.

Un grito sonoro por parte del pokemon planta entre ambos y enterrando su cola en el suelo varias raíces salieron disparadas de entre las rocas golpeando directamente a Zekrom, para luego ser golpeado por una ultraball que lo cubría con una luz blanca.

Touko sonrió al lanzar la ball e hizo a su Serperior ganar algo de aliento luego de su ataque y como esperaba, la pokeball que ahora caía al suelo se reventaba debido a una poderosa electrizante aura que salía de su interior.

-¿No pensabas que sería tan fácil verdad?- El pokemon negro puro se paraba dando un poderoso rugido mirando a su entrenadora sonriente. Ella había querido luchar, había querido probar su valía otra vez, entonces el lucharía enserio Y seguiría los ideales de esa persona hasta el final. Y si era realmente necesario se lo pondría lo más difícil que pudiera, aún no era momento de ser capturado. ¿Quien sabe? Tal vez en el próximo turno si veía su determinación.

-Para nada, sólo le daba a Serperior la oportunidad que necesitaba para preparar su ataque, después de todo ese es mi deber como entrenadora- Y dichas estas palabras el pokemon negro comenzó a buscar por la habitación rastros del Serperior al cual no podía ver por ningún lado - ¡Ahora Serperior! ¡Ciclón!

Y en cuestión de un pestañeo cuando Zekrom miró encima suyo fue muy tarde para el siendo atrapado en un potente remolino que le levantó y llevó consigo por los aires.

Ella si se había vuelto una entrenadora respetable en estos últimos dos años en los que el no había estado a su lado, ella había comprendido totalmente cual era su deber como entrenadora y cual era su fuerza. Para ella a diferencia de N, los pokemon no eran sólo amigos, a diferencia de otros entrenadores los pokemon no eran sólo armas; para Touko, para su entrenadora, los pokemon eran mucho más que eso. Para Touko los pokemon son aliados importantes, camaradas con los cuales luchar codo a codo, apoyándose y construyendo lazos, on familia. Y todos y cada uno de los pokemon de Touko la veían de ese modo. Zekrom no podía estar más que complacido de darle otra vez aquel título de Defensora de los Ideales y su guardiana.

Por eso para Zekrom el ser capturado otra vez por ella le era algo imprescindible, porque tanto como para el como para su rival planta, si no era Touko quien daba la orden, si no era ella quien estaba a su lado, el luchar era algo que no valía la pena.

Entonces la miró entre el tornado decidida a ganar y no pudo hacer mas que rendirse ante ella por segunda vez.

-¡Hierba Lazo!- Y con una última orden y gracias al imponente peso del pokemon dragón y a la fuerza del ciclón este cayó en el suelo estruendosamente siendo golpeado contra una columna en el proceso.

Serperior aterrizó elegantemente junto a su entrenadora mientras está echaba a correr para lanzar una sanaball al dragón que se encontraba en el suelo.

La ball se agitó un par de veces y un sonido de captura exitoso hizo que la de rizos chocolate saltara por los aires para luego abrazar a su pokemon planta y correr a donde su dragón de ideales.

Touko dio un suspiro feliz agarrando la pokeball, que ahora se tornaba en negro con unas líneas en azul sobre la capa superior, y la lanzó por el agujero de la torre saliendo de esta su bravo dragón negro con la energía al máximo otra vez a la vez que la pokeball caía en sus manos de nuevo.

-¡Bienvenido, Zekrom!- Pronunció con un sonoro disfrute la castaña quien corría hacia el agujero y mientras mandaba a Serperior al interior de su calidad ball y saltaba para caer en los brazos de cierto dragón de ojos rojos.

-Es bueno estar de vuelta, maestra

***

En el momento que el estruendoso rayo de luz azul salió de la Torre Duodraco fue visto junto al temblor del suelo por dos jóvenes que aún seguían juntos.

N miró fijamente aquella luz inolvidable y que sabía que provenía de aquella torre en ruinas mientras sus ojos se abrían del asombro. La joven a su lado miraba confundida la mismas columna de luz pero en cuanto volteó a preguntar pudo oir como el peliverde mencionaba por lo bajo un nombre que no conocía pero sabía a quien pertenecía.

-Touko...- Rosa pudo ver como la mirada de su compañero otra vez la ignoraba por ir tras la pista de alguien que ni siquiera sabía si volvería a ver pero esta vez había también algo distinto en los ojos cielo nublado que veían la columna de luz y lanzaba la turno ball que le había dado anteriormente - ¡Reshiram, Llévame a la Torre Duodraco!

A la dragona blanca no le dio ni tiempo a reaccionar de felicidad en cuanto vio los ojos de su entrenador y sin dudarlo le dejó subirse encima y emprendió vuelo.

Rosa se quedó sola en aquel lugar mientras le veía marcharse, no tenía siquiera las fuerzas para detenerle, o incluso si lo intentaba sabía que sería en vano pero la voz de N llamándola la saco de trance.

-¡Gracias Rosa, y perdona!- La de coletas luego de aquella frase se dejó caer al suelo rendida ante sus palabras, había sido una indirecta para su corazón en todo sentido pero aún así, la esperanza en los ojos ajenos había sido hermosa. ¿Por qué aún no se rendía con ese amor? Ella no era quien estaba en sus ojos, ese azul cielo lleno de memorias.

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