Cap 11. Un paseo por la ciudad



El pequeño lugar de Snowdin amaneció con una neblina tan densa que les generó un frío incómodo a los dos habitantes de la florería. Frisk había decidido ir lo más cubierta posible para poder soportar el clima tan sombrío mientras trabajaba, pero aunque tuviera sus guantes blancos puestos, sus manos se congelaban al grado de no poder continuar con su labor de quitar las espinas de las rosas.

Terminó recargada en su recibidor un tanto incómoda con tanta prenda y por no poder ejercer su trabajo como debía. Estaba casi segura que no tenía clientes por el mismo frío y que la gente optaba por no estar tanto tiempo por las calles, pero aun así insistió en querer tener abierto ante la disputa del tema con Flowey, quien optó por no querer salir de la habitación tras no soportar para nada el frío y no sin antes amenazarle de que no se metiera en problemas nuevamente.

Suspiró ante ese pensamiento. Aunque le daba ternura lo sobreprotector que era la flor con ella, le daba la impresión de que la consideraba incapaz de poder llevar a cabo sus actos con responsabilidad. Y más con lo que le había pasado con Mettaton, de lo cual estaba segura que algo le carcomía en la mente del tema, pero que una vez más no le diría nada al respecto.

Siendo la hora de su descanso, cerró un tanto aburrida y se subió para preparar la comida. Revisando su alacena contempló que casi no le quedaban víveres.

-Flowey, tengo que ir a hacer despensa ¿Quieres acompañarme? –alzó un poco la voz para que la flor le oyera desde la habitación.

-Dado que no puedo dejarte sola, no tengo remedio –Condenó.

Tras asegurarse de estar bien cubierta con su suéter y de tener bien a Flowey, cerró el local y se dispuso a recorrer las calles tranquilamente para llegar a la tienda más cercana.

Lo cierto era que casi no había tenido interés en recorrer las calles tras la terca idea de no querer irse del local en espera de que un día su padre apareciera, pero era más que evidente de que en algún punto tenía que comprar cosas, por lo que optaba por asegurarse de llevar grandes cantidades para prolongar el tiempo en el que nuevamente requeriría ello. Lo que sus manos le permitían llevarse, claro.

Grande fue su decepción cuando vio que la tienda más cercana a la que recurría se encontraba cerrada por mantenimiento según indicaba el letrero que tenía en la puerta.

-¿Dónde quedará otra tienda? –Preguntó Frisk un tanto preocupada en lo que abrazaba la maceta con su amigo.

-Hay otra... como a unas tres cuadras de aquí –Memorizó de algún modo la flor –Mejor muérete de hambre y regresemos a casa. No soporto el frío.

-Es fácil decirlo cuando tú lo único que necesitas es agua –Rió un poco con su comentario –Yo si necesito comer, así que... andando.

Caminó hacia donde le indicaba Flowey sin cuestionarle. Conforme avanzaba descubría de cierta forma lo hogareños que eran algunos de los locales por los que pasaba. Algunos pretendían tener la pinta de ser cabañas acogedoras, cosa que le dio cierta gracia a la humana mientras continuaba caminando sin detenerse.

No pasaba por alto que había muy pocos humanos recorriendo el lugar, siendo casi una zona en la que mayormente se encontraban monstruos habitando el lugar, mas no quiso darle importancia a eso. No fue hasta que se percató de que los siguientes locales de más adelante ponían letreros en grande sobre no fumar, no mascotas... y no humanos en sus establecimientos.

-Esto se está volviendo más complicado de lo que creí –Terminó diciendo una vez llegando a la tienda, la cual tenía el mismo letrero impidiéndole pasar. –Creí que Snowdin era más... abierto con este tema de especies.

-Toda la ciudad está igual Frisk –Renegó Flowey ante el letrero –Humanos y monstruos en constante pleito.

-Pero algunos me parecieron que no tenían problema con eso –Terminó caminando de vuelta un tanto decepcionada de que no pudiera comprar nada en el día –O al menos eso me parece de los que van a la florería.

-Es porque tú no tienes problema con eso, pero otros no quieren que se les vea con la especie contraria para evitar conflictos.

-No tiene ningún sentido eso.

-Nada lo tiene, por eso son estúpidos.

Abrazó con más fuerza la maceta en lo que caminaba rumbo al local como si con ello pudiera cubrirse del frío y del hambre que estaba comenzando a sentir tras darse cuenta de que no comería nada ante la falta de suministros. En lo que se preguntaba mentalmente si aún le quedaba del pay que había preparado para al menos comer ello, sintió como Flowey le jalaba levemente la pañoleta que le había regalado su madre para que le prestara atención.

-Alguien nos lleva siguiendo hace rato –Susurró sin voltearla para no verse notorio. Frisk optó por tomar la misma postura para no ser evidente –Va demasiado cubierto como para saber qué es, pero es una figura alta.

Frisk siguió caminando de largo pese a que estaba a tan sólo una cuadra de su casa. Si la estaban siguiendo, no quería que supiera en dónde vivía, aunque también estaba la posibilidad de que la habían estado siguiendo desde que salió del mismo. Fuera lo que fuera, tenía que ser precavida y caminó con toda la calma posible pasando de largo su local y sin un rumbo específico.

Nunca se había puesto a conocer realmente el lugar en el que vivía ahora, por lo que perderse de vista entre las calles no era una opción viable si ella luego no tendría idea de dónde terminaría. Flowey se acomodó en su hombro un tanto disimulado como si con ello tratara de acomodarse para tener mayor vista panorámica, con lo cual le daba señales muy sutiles de que aún tenía a dicho sujeto siguiéndolos.

Conforme avanzaba, trataba de idealizar un plan para zafarse de ello antes de que terminara recorriendo todo Snowdin y ser más evidente de saber que la están siguiendo, pero en su entorno no encontraba algo que pudiera ayudarle. Ni siquiera podía entrar a varios locales tras haber algunos que indicaban que no se aceptaban humanos, y en los que si la aceptaban no le daban el paso por llevar consigo a una flor parlante considerándolo lo suficiente para catalogarlo como "monstruo".

-Todos son unos idiotas.

-Esto cada vez se está poniendo peor. –Lamentó por lo bajo. –Sin poder comer y ahora esto.

-Es tu culpa por querer salir con este frío.

Frisk no dijo nada, pero realmente estaba lamentando en silencio el haberse salido de la comodidad de su hogar. Tras haber caminado demasiado, se adentró en lo que le pareció un parque de lo más apagado y se sentó en una de las bancas estando completamente cansada y sin poder soportar más estar con los zapatos. Si realmente quería algo de ella el sujeto, preferiría que de una buena vez se presentara ahí mismo en vez de irrumpir en algún momento la comodidad de su lugar.

-Ya no lo veo... -Dejó de ser un tanto discreto y Flowey giró hacia todos los lados en busca de la figura misteriosa –O se está escondiendo o lo perdimos de vista.

La joven simplemente asintió con la cabeza en lo que seguía mirando hacia el frente. El parque en el que estaban se encontraba tan descuidado que le hacía sentir que hacía años que nadie se quedaba en él. Los juegos estaban todos dañados sin ser posible subirse en ellos, mientras que por los alrededores estaba lleno de basura y nada florecía en el lugar como si quisiera ser un invierno presente aun no formulado.

Frisk no tendía a recorrer el pueblo en el que vivió tras estar metida siempre en su invernadero con sus preciadas flores, pero cuando lo hacía por cierta insistencia de su madre de que le acompañara a las compras, podía ver que aunque fuese un lugar un tanto pobre, era lo suficientemente pintoresco para ser bello ante los ojos que pudieran apreciarlo. En cambio Snowdin parecía que todos en el lugar se empeñaban en dejar todo descuidado a su entorno.

Tras varios minutos en espera de que algo pasara, finalmente la joven terminó levantándose para recorrer un poco el parque en busca de que hubiera algo bueno en él. Pero tras toparse con un árbol completamente descuidado en el centro, sus esperanzas se esfumaron por completo.

Sin pensárselo pese al denso frío en el que andaban, se quitó su guante para tocar con mejor detenimiento la corteza de lo que era en su momento un pino muy majestuoso. Sus ramas se encontraban completamente pelonas, pero tras rascar su corteza pudo ver que aún se encontraba vivo, y por ende, rescatable.

-Vendré luego a ayudarte, lo prometo –Acarició la corteza con suavidad empleando una leve sonrisa hacia él.

-Así que mi teoría era cierta, sólo sonríes con las plantas.

Frisk se sobresaltó con esa voz tan repentina que casi le hizo soltar la maceta de Flowey si no fuera porque había reaccionado a tiempo para sostenerla con ambas manos, pero aquello le hizo soltar su guante y no pudo ver en dónde cayó.

Se giró hacia dónde provenía aquella voz sin cuestionarse de quién se trataba tras haberla reconocido de inmediato. El esqueleto se encontraba parado ahí estando bien vestido y metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón mientras le empleaba su mítica sonrisa.

-¿Qué hay, chica? ¿No estás muy lejos de tu casa?

Flowey le gruñó por lo bajo mientras lo miraba con profundo odio, pero Frisk le estuvo acariciando los pétalos con tal de calmarlo de algún modo.

-Tú... ¿Me estabas siguiendo? –Preguntó Frisk.

-¿Sigues pensando que soy un acosador? –Se rió Sans con ello –No, iba rumbo a la calle siguiente cuando vi que te adentrabas aquí. Ya veo que desde que saliste a la gran ciudad ya se te da por dar paseos.

-No es así, créeme –Reprochó levemente, no le gustaba recordar todo el incidente en el hotel del multimillonario –Salí en busca de algo para comer.

-¿Y buscabas acaso una fruta aquí? –Se burló en gran medida sin importarle el rostro inexpresivo de la joven –Este lugar está muerto desde hace mucho tiempo. Dudo que se digne a querer brotar algo aquí que no sea una posibilidad de contraer tétano.

-¿Cómo fue que descuidaron un lugar así?

-Ante la inseguridad ya nadie quiere mandar a sus hijos a jugar abiertamente. Nadie quiere convivir con otros. –Se encogió de hombros como si con ello marcara lo evidente del caso –Como te dije, la ciudad tiene sus reglas.

-Me parece absurdo todo.

-No dije que fuera sensato –Se rió abiertamente –Pero ya que te veo fuera de tu jaula ¿Qué te parece si te invito a comer algo?

Iba a negarse inmediatamente ante la incomodidad que le daba estar con él, pero su estómago gruñó respondiendo por ella adelantándose. Aunque estuviera agradecida de que le salvara la vida y pudiera permitirse hablarle de tu, lo cierto era que se sentía algo incómoda aun con todo.

Asintiendo un tanto apenada por sus gruñidos, Sans se rio levemente y comenzaron a caminar para que lo siquiera. Flowey se mantuvo en silencio matando con la mirada al esqueleto que ignoró por completo su presencia.

-Vamos, hay un puesto de hot dogs en la calle siguiente. Justamente iba por unos antes de verte.

-¿Qué es un hot dog? –Preguntó extrañada y un tanto aterrorizada tras imaginarse lo que pudiera ser ¿Tan sádicos eran en la ciudad?

-¿Me estás diciendo que nunca has probado uno? –Su sonrisa cambió tras estar un tanto sorprendido –Con más razón debo llevarte.

Justamente en la esquina de la calle mencionada, se encontraba un carrito que emitía un olor sumamente agradable para la humana. No se dio cuenta de cuánta hambre tenía hasta que llegaron al lugar, el cual tenía varias cosas para ponerle a lo que supo de inmediato que se trataban de salchichas. Tras entender la referencia, no pudo evitar reírse en lo que observaba el alimento preparándose en la plancha, pero en cuanto vio que tanto Flowey como Sans y el vendedor la estuvieron observando extrañados por su comportamiento tan surgido de la nada.

-Lo-lo siento –No pudo evitar sonrojarse por lo tonta que seguramente se vio con ello –Es que acabo de entender la referencia al nombre...

-Idiota –Susurró por lo bajo Flowey, pero le estaba sonriendo en un tono burlón.

El vendedor le dio uno con cuidado para que se lo preparara con todo lo que tenía ahí, pero Frisk no tenía ni idea de qué pudiera hacer tan especial una salchicha envuelta en un pan al que se le pusieran variados ingredientes, por lo que terminó simplemente poniéndole lo que le apetecía.

Y una vez que lo probó... le pareció un gran manjar. ¿Habría sido por el hambre o porque en verdad había algo especial en esas salchichas? Fuera lo que fuera, se lo comió todo muy gustosa. En cuanto se lo terminó se giró hacia el esqueleto para agradecerle de llevarla a conocer algo tan delicioso, pero en cambio tenía al mafioso observándola un tanto extrañado, cosa que le hizo dudar del mismo modo ¿Había hecho algo mal? ¿Esa no era la forma de comerlos? Ahora se estaba sintiendo nuevamente estúpida si era el caso.

Pero su expresión la cambió rápidamente en cuanto se percató de que se estaba viendo demasiado mal observándola tan detenidamente, por lo que simplemente esbozó su característica sonrisa que le conocía.

-Debiste advertirme ¿sabes? –Comentó una vez que dejó de prestarle atención para comenzar a servirse el suyo con demasiada cátsup.

-¿De qué? –Preguntó Frisk extrañada.

-De que te ves adorable cuando ríes –Le guiñó una cuenca en lo que seguía poniéndole cátsup a su hotdog. –Supongo que por eso casi no lo haces, eres un arma peligrosa.

Frisk alzó la ceja en lo que volvía su rostro inexpresivo ¿La estaba halagando o insultando? Flowey en cambio parecía querer romper lo primero que se le atravesase en lo que lo miraba con sumo odio, aunque era notorio que lo que quería romper era al esqueleto mismo.

Sans en cambio estaba tranquilo en lo que terminaba de ponerle todo lo que tenía de la botella de cátsup a su hot dog y se lo comiera casi de un bocado.

-¿Quieres otro? –Le comentó tras acabarse el suyo demasiado rápido. Tras ver la timidez de la humana en querer aceptar otro sin saber cómo decirlo, optó por simplemente adelantarse un tanto divertido con los gestos que podía contemplarle –Otros dos, por favor, y ponlos a mi cuenta.

Terminaron caminando de vuelta al parque en lo que se comían su hotdog en el traslado. A diferencia de Sans que se lo tragó en un solo bocado, Frisk se estuvo comiendo el suyo en bocados pequeños manteniéndose así en silencio lo más que podía. Aunque le fuera más sencillo hablar con él a comparación de otros seres en la ciudad, no olvidaba que se encontraba con un delincuente en potencia cuya habilidad sádica de matar en grandes cantidades y en poco tiempo estuvo frente a ella en aquella noche que deseaba poder olvidar.

-¿Y qué te pareció? –Preguntó Sans en cuanto vio que se terminó su último bocado. Tras ver el rostro de incertidumbre de la joven, continuó hablando con toda la naturalidad que se le estaba permitiendo en la ocasión –Me fue sorprendente que no supieras de esto. Es una fritura común.

-Mi madre siempre me alimentó sanamente –Atajó un poco cohibida de su ignorancia sobre cosas así –Pero debo reconocer que sabía delicioso.

-Bueno, ahora sé que debo de hacer contigo. Tienes muchas cosas qué probar de la ciudad o no puedes decir que estás viviendo.

-¿Vas a engordarme? –Fue la primera pregunta que le llegó con ello, pero tras un par de pasos entendió que se estaba refiriendo a que la seguiría viendo. –Creí que el acuerdo era que dejarías de acosarme si te contestaba una pregunta.

-Corrección, el trato era que dejaría de estar fuera de tu local –Le guiñó una cuenca sumamente divertido –No dije nada sobre entrar a él. Y ambos sabemos que puedo entrar sin pisar fuera de él. No rompería el trato que tenemos.

La humana no sabía si alarmarse o molestarse con eso. No quería tener que estar en alerta constante de saber que en cualquier momento podría aparecérsele de la nada mientras trabajaba. Por la expresión de Flowey, juraría que estaba pensando en lo mismo.

-Si siempre has sabido eso ¿Cómo es que no te has aparecido en estos días entonces?

-¿Acaso me extrañaste, chica?

El tono con el que había preguntado había sido tan sugestivo que Frisk entendió que no había elegido bien sus palabras tras haberse malinterpretado. Pese a ello, se mantuvo serena sin expresarse nuevamente.

-No –Dijo directamente y sin siquiera pensárselo un poco. Las cuencas de Sans se oscurecieron ante la sorpresa de su tono tan cortante.

-Siempre tan directa ¿eh? –Pese a todo, su sonría no se desvanecía.

Flowey no disimuló su risa burlona sobre el caso mientras que abrazaba con sus lianas el brazo de la joven a modo de aprobación de su respuesta tan corta y rozaba sus pétalos en su mismo brazo de un modo amistoso sumamente extraño en él. Sans carraspeó un poco para dar vuelta a la página a todo y evitar prestarle atención a la flor que le miraba con burla total. Frisk no estaba segura, pero le parecía que ambos se estaban comunicando algo que sólo ellos podían entender y que de alguna forma la estaban poniendo en el medio de una conversación silenciosa.

-Y bien, ya caminamos demasiado ¿Qué tal si te llevo de una vez a tu casa? –El esqueleto puso su brazo caballerosamente para que lo tomara, pero Frisk se mantuvo intacta abrazando con más fuerza la maceta. Ese poder suyo no le gustaba para nada –Descuida, esta vez no te marearás. Tendré más cuidado.

Queriendo terminar con todo de una buena vez y llegar a su trabajo para continuar con sus rosas, terminó tomando el brazo que le estaba ofreciendo y con la otra sujetó muy bien la maceta de Flowey, el cual simplemente suspiró resignado de que la humana le tomara demasiad confianza para su gusto.

En cuestión de un pestañeo, habían terminado en frente del local. Agradecía nuevamente que tuviera la cortesía de no aparecerse dentro mientras ella no estuviera en el local.

-Debo suponer que entrarás –Comentó Frisk sin medir que sus palabras habían sonado muy groseras de su parte. Pero una vez más, demostraba no saber cómo socializar.

-Supones mal –Se encogió de hombros una vez que metió sus manos en su saco. A Frisk le pareció que eso era un tic del monstruo tras ver que lo hacía muy a menudo –Tengo cosas que hacer por hoy. Pero no te preocupes, te visitaré mañana si tanto anhelas mi presencia.

-No es...

-Adiós, chica.

Tras guiñarle nuevamente, desapareció en una fracción de segundo sin permitirle decirle algo más. Frisk suspiró resignada y se puso a abrir la puerta para continuar con sus labores y calmarle ello.

Si se hubiera puesto a ver a sus alrededores antes de entrar, habría podido ver que en la esquina se encontraba una figura alta con una larga gabardina y sombrero observándola desde su sitio. Una vez que la humana entró a su florería, la figura terminó dando la vuelta y continuando su camino como si nada hubiera pasado.

Sus pasos eran lentos pero firmes sabiendo muy bien el trazo que hacía en su camino. Una vez que se adentró en un callejón oscuro, tuvo la seguridad suficiente de quitarse el sombrero tras darle demasiada incomodidad tener que ocultar dentro de él todo su cabello, el cual cayó sobre sus hombros como si de una cortina roja cerrando el primer acto de una obra se tratase.

La monstruo de piel azulada sonrió un tanto satisfecha con lo que tenía por ahora. Su acto estaba cerca de empezar.


***

Un nuevo capítulo! :D

Una disculpa nuevamente con la tardanza, ya ven que se me saturan las cosas del trabajo y tengo que darles prioridad, jeje. Pero hice todo lo posible por no atrasarme más y que no sintieran que los abandono, cosa que nunca pasará n_n

Y pasando a algo más importante: como algunos saben, yo soy de México y la situación por la que mi país querido está pasando es cada vez más catastrófico. En donde vivo no pasó nada más que un leve temblor, pero la zona de origen y sus alrededores la están pasando terrible. Me da mucha esperanza ver que muchos están ayudando con lo que pueden para las zonas afectadas, pero aun necesitan bastante tras ser muchos estados afectados, mas todavía que Oaxaca recientemente tuvo su catástrofe y aun necesitan apoyo. Por lo que les invito a apoyar de cualquier modo.

La historia se repite en México, pero una vez más debemos ponernos de pie. 

Para las personas que apoyen de cualquier modo, el día de hoy publicaré una dinámica en mis redes sociales como premio para todos aquellos que donen lo que sea a los necesitados. Será mi modo de recompensar la noble acción de ayudar 

Michi fuera!

:)

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