Cap 112. Jugando sucio
-¿Así que quieres que invirtamos tiempo en fabricar alcohol?
-Sí, señor. Creo que es una oportunidad para brindar empleo en Snowdin y evitar ciertas agresiones a corto plazo.
Don Gaster le dio un trago más a su café mientras Frisk se quedaba esperando su respuesta al respecto junto con varios presentes en el comedor. Si bien le habría gustado poder conversar al respecto con menos miradas de por medio, sabía que tampoco estaba en posición de demandar por ahora fuera de solicitar salir para visitar a Mettaton. A lo cual, una vez expuesta tal situación, podía intuir que nadie estaba de acuerdo con ese hecho. O por lo menos estaba interpretando su silencio de esa manera.
Y tras lo que había parecido una meditación profunda con su taza que le había regalado, finalmente el jefe meneó la cabeza en forma negativa antes de emitir palabra alguna que sin duda no le gustaría.
-Denegado. Es una pésima idea.
-Pero...
-Nuestra familia se dedica a un mercado que deja mayores ganancias con un solo trabajo, que estar tratando de mendigar en algo que cualquiera pudiera fabricar desde casa si se diera el tiempo para hacerlo. –Alzó levemente su mano para detenerla de cualquier argumento que pudiera darle. –Además, la venta ilegal de alcohol hará que tengamos más enemigos de los que ya tenemos encima. Y si no me crees, dejaré que un experto en ventas y engaños te diga el por qué.
-Entonces... ¿me dejará ver a Mettaton hoy? –Intuyó que la conversación iba a eso.
-No te considero lista para negociar con un sujeto manipulador como él, pero me has demostrado que puedes defenderte de esa clase de sujetos a tu manera. –Frisk emitió una tenue sonrisa por el aparente cumplido dentro de toda esa seriedad. Sintiendo la mano de Sans sujetando la suya en modo de apoyo por tales palabras. –Así que te encomendaré tu primera tarea como modo de prueba de qué tan lejos puedes llegar al respecto.
-Ya he negociado con Mettaton antes, por lo que no será ningún problema.
-Tu objetivo será algo mucho más que un simple asunto de negocios para nosotros. –El jefe de familia se cruzó de brazos de manera desafiante tras dejar su taza nueva sobre la mesa con cuidado. –Irás para sacarle información.
-LA FABRICACIÓN DE LOS DESVIADORES DE MAGIA PORTÁTILES, SUPONGO. –Papyrus intuyó algo de inmediato, que simplemente a Frisk se le escapaba por completo. –NOSOTROS YA INTENTAMOS SACARLE TAL INFORMACIÓN Y SIMPLEMENTE SE NEGÓ POR MÁS AMENAZANTES QUE FUÉRAMOS. ¿CÓMO ES QUE PRETENDES QUE FRISK PUDIERA HACERLO?
-Del mismo modo que logró ponerlo de su lado para colaborar en contra del alcalde, aun con el riesgo que le hubiese expuesto para él: agradándole. –Aunque Don Gaster lo comentara como si no le diese importancia ese hecho, parecía que Sans pensaba lo contrario en eso. O por lo menos, no le parecía normal que su agarre hubiese sido más fuerte de forma inmediata tras eso. –Por más cobarde que sea, es claro que ese sujeto se sabe de todo tipo de amenazas y ya sabía con qué se metía cuando trató de negociar con nosotros primero. Ante una oferta y demanda, debió considerar que podría sacar más de nosotros cuando tratamos de obtener eso de él.
-ENTONCES FRISK PUEDE NEGOCIAR QUE LOS GASTER LE BRINDAREMOS FINALMENTE LA SEGURIDAD QUE DESEA A CAMBIO DE QUE NOS ENTREGUE LOS PLANOS DE ESOS DESVIADORES.
-No. Ya sabe que la tiene a través de la florista tras su conversación con ella sobre el Gran Don, así que es predecible que procurará estar cerca de ella con frecuencia para estar a salvo por nuestra presencia en ella. –Sans apretó mucho más su mano con las palabras del jefe, a lo cual Frisk comenzó a querer soltarlo por el dolor que comenzaba a producirle sin que se diese cuenta. ¿Qué es lo que estaba pensando para que estuviese disgustado con eso? –Siendo la razón posible por la cual aceptó trabajar en conjunto para esa postulación que está destinada a ser solo un desperdicio económico que no será nada para él.
-¿Desperdicio? Es una lucha en contra de lo que está mal con la ley de esta ciudad. –Frisk se puso de pie con molestia, olvidando por completo el dolor de su mano al ahora ser ella quien la había oprimido. –No me importa perder dinero con tal de que se cambien las tontas reglas que existen sobre lo que se puede y no se puede.
-El alcalde actual ya lleva varias postulaciones ganadas porque tiene demasiados contactos internacionales. La gente prefiere votar por algo conocido y cómodo para algunos, que por un cambio que es una incertidumbre que alumbra un conflicto nacional. –Era bueno que estuviese tan taciturno con esas palabras a lo que estaba acostumbrada de él, pero aun así a Frisk le molestaba de alguna manera. ¿En qué momentos habían invertido las cosas? ¿O acaso... era que le estaba indicando de manera indirecta que se comportara igual que él? Su mirada fija en ella le hacía cuestionarse eso, como si estuvieran en una partida más de ajedrez nuevamente. –Aunque se trate de una terca como tú, sigues siendo una mujer y nosotros unos monstruos criminales. Es un desperdicio de tiempo para cualquier inversionista intentar algo diferente y eso debe saberlo Mettaton desde antes. Por lo que teorizo que solo lo hace porque le agradas lo suficiente para no importarle arriesgarse de esa manera. No encuentro otra explicación menos absurda.
-¿Y NO POR LA PROTECCIÓN QUE LE DARÍAMOS DE ESE MODO?
-Ese solo es un factor que obtuvo después. Que aceptara ayudarle a sacarnos de prisión nadie lo habría hecho en su sano juicio. Ni siquiera la señora Temmie lo hizo pese a sus intereses constantes con nosotros.
-No me gusta lo que estás insinuando, viejo. –Finalmente Sans comentó algo fuera de solo oprimir los dientes.
-Yo no estoy entendiendo nada. –Frisk tuvo que admitir de inmediato, antes de que la molestia de Sans fuese algo en incremento. –Mettaton solo aceptó colaborar conmigo porque le prometí protegerlo de Asgore Dreemurr tras contarle parte de dónde vengo. Eso deja en claro que solo quiere seguridad y ya, ¿no? Aunque... si lo que dicen ustedes es que Mettaton es quien tiene manera de poder protegerse de toda magia, ¿qué eso no hace que tenga ya gran parte cubierta de su objetivo?
-Bien. Ahora pregúntate qué quiso obtener con un juicio que requirió arriesgarse en cara de su más grande contacto, que viene siendo el mismo alcalde que está implorando por esos desviadores.
-No... no tiene sentido.
-Exacto. –De alguna manera pudo percibir un leve brillo en esas cuencas agrietadas. –Lo que me lleva a que le agradas lo suficiente para esa clase de riesgos. Usemos eso a nuestro favor.
-Te advierto que soy capaz de golpearte de nuevo si lo que pretendes es que MI NOVIA se ponga a ser... (agghh), amable con ese maldito. –Finalmente Sans se puso de pie al aparentemente no soportar algo que Frisk simplemente no entendía cómo estaba llegando a esa conclusión. Su padre nunca hizo mención de hacer un trato diferente o preferencial, ¿o si? –No sabes el mal rato que le hizo pasar a Frisk en su momento. No sabes cómo intentó amenazarme con ella para sacar lo que quería de mí. Así que no, no voy a permitir que Frisk se exponga a un sujeto tan despreciable como él.
-¿Y tú qué piensas de eso, florista? –Don Gaster simplemente giró levemente su cráneo hacia ella, como si tuviera toda la intención de ignorar las palabras de su hijo cada vez más exaltado por ideas raras que se estaba haciendo aparentemente. –¿No crees poder con alguien que te hizo pasar un mal momento?
Frisk no respondió de inmediato, y no porque estuviese insegura de algo así cuando claramente no era algo que le pasara por la cabeza en ese momento, sino porque parecía que la estaba retando a su manera, de forma sutil para no haber necesidad de palabras directas que pusieran en evidencia sus verdaderas intenciones en escala. Ciertamente, había pasado por peores cosas y al final con relaciones lo suficientemente cordiales para ser ahora compañías gratas. Siendo precisamente, los monstruos con los que estaba conviviendo en ese momento y eso todos lo sabían. El propio Don Gaster lo sabía... y esperaba recordarle eso sin más.
Ahora no le cabía duda. En efecto, la conversación se sentía como si estuviera en una partida más de ajedrez donde trataba de darle una lección nueva de como poder ganar. Por lo que podía intuir que la estaba poniendo a prueba de que realmente pudiera con un encargo así, ¿cierto? Así que sin más, tomó asiento de regreso, indicándole a Sans que hiciera lo mismo con poner sutilmente su mano sobre su brazo para c.
-Para ser alguien que ha osado en dispararme para tratar de deshacerse de mí, debe saber de antemano cuál es mi postura en obtener lo que quiero por más desagradable y grosero que sea el ser. –Soltó con la misma frialdad con la que su ahora jefe, frecuentaba al momento de tratar de imponer autoridad. Incluso recargando sus manos entrelazadas sobre la mesa. –La pregunta es, ¿usted tiene miedo de que vuelva a lograrlo?
Y por esos breves segundos, reinó un silencio que ni la cuchara que soltó Papyrus en el instante pudo irrumpir. Un silencio que dio inicio al reto de ver quién cedía primero en aceptar las condiciones del otro. Justo lo que la fugaz sonrisa oculta tras la taza que le había regalado, le estaba comunicando de forma inmediata.
-Papyrus es el encargado de intervenir y mediar algunas situaciones con el sindicato, lo cual implica un verdadero reto de mediación con años de experiencia ante semejante ser despreciable. Cosa que está logrando con superación en expectativas. –Comenzó a argumentar Don Gaster, que pese a la seriedad frecuente de sus palabras, hicieron que el menor de sus hijos girara con sorpresa y algo de alegría. –Y aun así, sacar algo a Mettaton fue una tarea no lograda como lo ha mencionado.
-Entonces le falta más experiencia de la que menciona.
-¡HEY! NO TIENES NI IDEA DE CON QUÉ TE ESTÁS METIENDO.
Soltó Papyrus con molestia de que cuestionaran sus habilidades que su padre y jefe le había reconocido. Lo cual le confirmaba de inmediato su sospecha de lo que el jefe de familia pretendía hacer. Después de todo, ya le había tratado de enseñar sobre usar a su favor el entorno, por más extraño o raro que pudiera parecer. Y además, tratar de imponer respeto a través del miedo, pero eso era algo que no parecía ser el caso por ahora. Aunque lo habría preferido en lugar de tomar a su hijo como peón a su favor en una partida que solo entre ellos entendían lo que estaba ocurriendo.
-Considerando que tuviste que ser vendido en un contrato sin leer para obtener esa posibilidad, creo que si tengo idea de con qué me estoy metiendo. –Respondió sin mirar al hijo menor directamente. Después de todo, su oponente era otro y no podía permitir perderle de vista a lo que recordaba que también le había indicado. Qué extraño era sentir que estaba en una especie de evaluación inmediata. –Aun así, acepto lo que me indique, siempre y cuando me deba este favor.
-No estás en posición para eso, florista. Si después de todo, soy yo quien está pagando tu hospedaje, mantenimiento, construcción de tu anterior hogar y además, te permito estar con mi hijo con más libertad de la que puedo tolerar. –La voz del señor si bien entonaba seriedad y molestia, Frisk estaba segura de que se estaba burlando de ella en sus adentros por lo tangente que quiso ser para llegar al asunto de una buena vez. Pareciendo que comenzaba a diferenciar sus miradas, después de todo. –Quien me debe el favor, eres tú. Ahora trabajas para mí, debo recordarte.
-Yo no le pedí ninguna de esas cosas, señor. –Pudo responderle de inmediato sin irritarse o alterarse de alguna u otra manera. Sabía que era lo que estaba buscando después de todo. Pero no perdería contra él, al menos no del mismo modo. –Usted fue quien me las otorgó sin siquiera preguntarme. Por lo que de su parte, las he tomado como regalos que puedo agradecer. Pero puedo regresarlas sin problema si así lo considera.
-¿Y planeas vivir en la calle por mera terquedad?
-Supongo que Sans tendrá que acostumbrarse a estar conmigo al aire libre.
-Pues que así sea.
-¡No! Por supuesto que eso no pasará. –Intervino Sans cada vez más irritado. Aun sin saber que Frisk había contado con que hablaría en el instante. –Ni esto ni lo otro. ¡¿Qué demonios ocurre con ustedes?!
Ninguno de los dos contestó al igual que no apartaban la mirada del otro de manera desafiante, mientras el juego aún estaba en marcha. Y pese a la seriedad de ambos, Frisk en verdad estaba segura de que el señor estaba sonriendo en sus adentros al demostrarle que le había captado la idea que había puesto sobre el tablero imaginario donde tenía que hacer que otro peleara en su lugar. Finalmente estaba entendiendo que no se trataba de que confiara o no en ella. Le estaba pidiendo en silencio que en verdad pudieran trabajar a la par aunque ambos tuvieran diferentes objetivos además del que les unía. O por lo menos, eso parecía.
-¿Cómo pretendes tú lograr algo diferente además de agradarle, si solo pretendes mostrarte como la mujer común que eres?
Soltó el jefe tras una que otra incitación entre ellos, pero que también le confirmaban su sospecha de lo que quería recordarle. Después de todo, ya le había dicho que tenía una ventaja a su favor que había tenido que comprobarlo para sí misma para creerlo. Y esa era que mientras más grande el ego del sujeto, más sencillo le sería salirse con la suya por tratarse de una mujer. Y parecía que también quería indicarle que usara una vez más eso, considerando las palabras previas de Don Gaster y de Sans.
-Soy una mujer, pero no común, señor. –Soltó una tenue sonrisa inmediata sin percatarse a tiempo. –Soy la florista que liberó a los Gaster ante el mismo alcalde.
Y al obtener su atención directa de forma distinta, sin sentir alguna evaluación o reclamo, es que supo finalmente que estaba satisfecho aquel al que debía de llamar jefe ahora. ¿Desde cuándo Don Gaster había sido tan comunicativo con tan solo una mirada y apenas se daba cuenta?
-Bien, irás con Mettaton a sacarle esa información. Necesitamos averiguar de qué están hechos exactamente y cómo podremos burlar tal seguridad. Pero te advierto que no será tarea sencilla si lo que pretendes es que te lo diga directamente.
-De acuerdo, bonita, andando. –Sans hizo el ademán de ponerse de pie nuevamente. Al menos un poco más relajado pese a ser evidente no agradarle nada de lo que había escuchado o hablado. –Te llevaré con ese... tipo.
-No, serás tú quien se quede en Snowdin, Sans. Papyrus pidió el día para ver a la hija de la líder sindical y yo iré con él.
-¿QUÉ?/¿Qué?–Soltaron al unísono ambos hermanos.
-Tengo un asunto por resolver en ese sitio.
Tal vez hubo una que otra queja al respecto por parte de su novio tras eso, pero Frisk no había podido evitar notar que finalmente la mirada de Don Gaster se había desviado con una incomodidad que no pretendió mostrarle a nadie.
...
Asgore prendió sus puros antes de seguir hablando. Dándole algo de piedad a la maldita tortuga con aire taciturno que tenía al frente, o por lo menos, la oportunidad de retractarse de lo que sea que parecía estar al tanto y aun no le decía. Lo conocía lo suficiente para saber que siempre se guardaba algo de información para sí mismo como para sospechar de él de manera inmediata cada vez que algo sucedía. Y eso, era algo que seguramente el propio Gerson estaba al tanto y le divertía a su manera. No había otro modo de explicar por qué estaba sonriendo mientras seguía dando pequeños tragos a su bebida que ya había perdido la temperatura a la que sabía que le gustaba. Seguramente, esperando a que le dijera cualquier cosa con la cual defenderse de manera inmediata.
Después de todo, era por ello que Gerson siempre era su socio más fuerte, el más resistente y capaz de llevarlo a objetivos que tenía que admitir que podrían escapársele de vez en cuando. Nadie en su sano juicio se atrevería a retarlo de esa manera, y aún así, queriendo estar lo más cerca posible para ser un espectador en primera fila del caos que estaba por brindar siempre, aun cuando significara un riesgo de muerte constante por tal osadía. Aquello le agradaría lo suficiente, sino fuera por el hecho de que de vez en cuando pareciera tratarlo por tonto por ser de una astucia digna de los humanos corruptos con los que convivió.
Aunque también, podía entender que Gerson no la relacionara con Frisk como lo hacía él mismo al momento de juntar todas las piezas conocidas para él. Si después de todo, siempre había sido una niña adorable que recorría sus jardines con delicadeza y adoración como ningún otro infante o ser vivo digno de estar ante él. Así que, ¿quién en su sano juicio pudiera pensar que aquella niña sería alarmante para un público espectador en un futuro? O por lo menos en palabras de Undyne, parecía ser el caso si su pupilo se había atemorizado lo suficiente como para querer alertarle de inmediato por lo que había presenciado. Ni él podía creerlo por más que le fuese evidente de que se trataban de la misma persona. O acaso, ¿era él mismo quien se estaba equivocando de persona por sobre pensarlo demasiado? Tras tanto tiempo esforzándose en olvidar toda debilidad que le ataba en el mundo que planeaba conquistar lentamente, ¿su propia mente le estaba traicionando justo ahora que estaba llevando a cabo la realización de sus ambiciones más grandes?
Además, el único que se había percatado de su debilidad por esa humana había sido Omegle, testigo de que no quisiera avanzar el experimento con ella ante la posibilidad de perderla. Y él mismo lo había matado con sus manos tras su aberrante y decepcionante traición. No había forma de que Gerson supiera siquiera que Toriel se la había quedado consigo tras haber usado un cadáver en su lugar para desecharla lo suficiente para apartarla de su vida de toda forma posible.
-Vamos, Asgore, no te contengas. –Finalmente la tortuga fue quien tuvo la iniciativa de hablar, seguramente tras analizar el propio silencio entre ellos. –Tienes algo en mente.
-Ambos sabemos que no es casualidad que la yakuza vuelva a estar activa a la par que se presenta una humana de rasgos japoneses causando esta clase de impacto. –Soltó humo por toda la habitación de forma inmediata. –¿Es por ello tanta insistencia sobre acabarlos de una buena vez?
-Eso ha sido porque dejar tantos cabos sueltos, solo entorpecerán tus planes a corto plazo si esto sigue así. Ya te lo había advertido el buen Toby, ¿recuerdas? –Comentó Gerson de inmediato, manteniendo su calma pese a dejarle en claro a lo que quería llegar. Y si bien podía acusarlo de inmediato, algo le decía que también podría estar esperando eso. Al fin y al cabo, había desviado hablar sobre la humana mencionada como si no fuese algo relevante. –Yo también debo proteger mis propios intereses, ¿no crees?
-Y supongo que esos intereses que mencionas, involucra las ganancias monetarias de una guerra que consideras que no te dará lo suficiente a este paso.
-¿Dinero? ¡Vamos, Asgore! ¿Por quién me tomas? A ninguno de los dos nos interesa eso.
-¿Entonces cómo me explicas que, siendo tú quien monitorea gran parte de mi cuenta, tenga grandes bajas recientes?
-Lo siento, pero no tengo idea de a qué te refieres. –El reptil alzó la ceja poblada, extrañado de sus palabras.
-Gerson, tú eres quien atiende ese asunto particularmente. Yo te di ese acceso. –Insistió al grado de lanzar bocanadas de humo en el proceso, de forma involuntaria. –¡¿Cómo demonios...?!
-Dejé de atenderlo del todo desde que me dijiste que le diera libertad a tu esposa, ¿lo olvidas? –El reptil se encogió de hombros, pareciendo en verdad que no tenía idea de lo que hablaba. –Yo solo autorizo sin miramientos, tal y como me lo indicaste. Y siempre tienes los recibos en tu escritorio sin abrir para confirmarlo por tu cuenta.
Eso era cierto, pero aquello solo pudiera significar dos cosas. Una, que el reptil ante él tenía ganas de jugar con él y de nuevo trataba de engañarle saliéndose con la suya de una u otra forma. O dos... que la razón por la cual Frisk estuviese en la ciudad, sacando dinero de esa misma cuenta, viviendo en donde alguna vez fue su hogar en la pocilga de barrio... era que tenía tal necesidad por encontrarse sola. Y aquello pudiera implicar que algo le había pasado a Tori para que pasara tal posibilidad, pero era imposible. Estaba casado con una mujer extremadamente fuerte con conocimiento de muchas artes marciales y dinero infinito para ingeniárselas como fuese posible. Si era necesario, incluso habrían podido mudarse a otra parte del mundo con su conocimiento de varias lenguas, comprándose otra identidad sin sospecha alguna.
Pero todo eso ya lo sabía también la yakuza con mucha antelación. O más bien, lo sabía perfectamente aquel mocoso al que le perdonó la vida por petición de su mujer. Siendo tal vez un error haberlo subestimado lo suficiente.
-¿Y por qué llegaste tarde? –Optó por no sobrepensar tanto por ahora.
-Porque tenía que atender asuntos políticos de manera discreta como siempre. Como dije, tengo que proteger mis propios intereses y lo que se presenta actualmente pudiera ser un problema para mi y mis contactos.
-¿A qué te refieres?
-Sigues sin estar al tanto de las noticias, ¿eh? –Rio un poco la tortuga, antes de sacar el periódico que tenía guardado en su gabardina. –Un viejo amigo tuyo se está postulando a la alcaldía.
Asgore bajó sus puros para ver detenidamente el impreso con algo de sorpresa al identificar de inmediato la foto del reno que alguna vez fue su compañero de peleas en el bajo mundo gobernado por humanos abusivos que solo los tomaban como objetos de carga y entretenimiento. No cabía duda de que los años le habían pasado encima al verlo tan viejo como le recordaba, pero definitivamente parecía estar firme ante una decisión que se había una leve idea de por qué había querido llegar a ese punto. Recordaba las conversaciones que tenían en común de luchar por un mundo más equitativo, de ser luchadores sobrevivientes de una vida que debía de ser mejor para sus familias, pero sobre todo, las discusiones sobre el lugar en el que debían de permanecer los humanos una vez que lograran verdadera justicia para el mundo.
No había sabido nada de él desde que se había ido de Snowdin para no volver jamás. Y por lo que podía leer entre palabras, era que ahí se había quedado para iniciar desde abajo. Recaudando fondos con tan solo donativos de aquellos que creían en un cambio y demás palabrerías que solo le hacían parecer un político más. Pero por más que quisiera adornarle su lucha, no cabía duda de que no habría podido dar ese paso solo. Empezando por el hecho de ser casi imposible que un monstruo llegara a tal oportunidad por su cuenta y de forma limpia.
-"Partido resistencia". –Leyó con un deje de burla. –Sigue siendo tan idiota como lo recuerdo.
-Pues ese idiota logró volverse el primer aspirante a un cargo político en filas que solo le corresponden a los humanos. –Comentó el reptil tras bajar su taza, terminándose el café finalmente antes de que se le enfriara más. –Mis contactos me dicen que la Casa Blanca no está feliz con ese hecho, por lo que Mondragon tiene mucha presión de ganar nuevamente las elecciones, más que nunca.
-Y lo que harás entonces es opacar el contrincante para favorecer a ese maldito humano.
-En cuanto no logres conquistar la ciudad como se debe, me veo en la necesidad de recurrir a esta neutralidad. –Sonrió el reptil con indiferencia. De algún modo, podía tomarlo como regaño de estarse atrasando con lo que debió dar inicio desde hace años. –El alcalde me ha hecho el favor de que no vengan a molestarte, a cambio de que le avise de irse cuando finalmente logres alcanzar tus objetivos.
-Le avisarás cuando me dé la gana de matarlo en ese instante.
-De cualquier forma cumpliría mi trato, ¿no? Wah ha ha ha.
Asgore no comentó nada al respecto, observando cómo sus puros se estaban consumiendo lentamente sobre el plato en que los había dejado. Sintiendo de alguna manera la mecha que ya estaba encendida para dar el inicio a un nuevo conflicto que osaba con desafiarlo. Y sin importar quien o qué estuviese dispuesto a afrontarlo, no existía otro ganador más fuerte salvo él. Tal vez era momento de que el mundo lo recordara nuevamente tras la paz que les había brindado de forma piadosa mientras se encargaba de sus propias cosas. Siendo tal vez un error si aquello había permitido esa clase de sorpresas que no estaba seguro de cómo procesar fuera de querer matar a aquello con sus propias manos.
La yakuza siendo más presentes al grado de volver a ser nombrados en la ciudad, Rudy en una candidatura imposible de financiar y gestionar para alguien como él, y una humana que causaba el suficiente impacto para desconcertar a su pupilo y otros más. Definitivamente tenían cosas en común que solo le hacían tener que mantenerse cauteloso, pero también, con la suficiente emoción de que finalmente parecía haber algo que pudiera desafiarle lo suficiente para sentirse vivo. No como esos malditos Gaster que cada vez más resultaban una desilución desde que no habían vuelto a enfrentarlo por más que los había provocado una única y suficiente vez.
Kris Yamaguchi, más le valía no ser una decepción como su maestro. Y Frisk... donde sea que estuviese en ese instante, esperaba que al menos tuviese a Tori consigo.
En cuanto tuviera a Sans Gaster entre sus garras, sabría realmente qué era lo que estaba pasando.
...
Chara tiró su tercer cigarrillo de mala gana tras apagársele con el viento de las alturas que le negaba un momento de relajación en el único escondite adecuado para ella dentro del establecimiento deplorable en el que se encontraba. Lamentándose una vez más de aceptar quedar encerrada y oculta en un lugar donde los niños parecían querer siempre algo de ella, iniciando con una atención que no estaba ánimo de brindar. Pensando que tal vez se había precipitado demasiado en llegar a Frisk sin siquiera saber cómo actuar ahora que la había encontrado, y siendo tal vez un punto que el maldito de Kris ya había contemplado en ella para empezar.
Razón por la cual se mantenía demasiado alerta en todo su entorno, donde sabía que había uno que otro que sabía su verdadera identidad y que no podría confiar del todo que pudieran ocultarle ese secreto como los desconocidos que eran entre ellos. Ese chico de fuego era uno de ellos y su sobrina otra igual de insistente con preguntas directas. Pero la peor de todas, la tenía viviendo bajo el mismo techo que ella.
-¡La encontré! –Pudo escuchar a la adolescente detrás de ella. Pero por la altura en la que se encontraban, no cabía duda de que estaba usando sus tentáculos pegajosos para llegar al mismo punto. Eso era demasiado acoso. –Debe tener hambre.
-Come tú. Yo estaré bien.
-Pero no le he visto comer desde que está aquí, me preocupa. –Sin permiso alguno, Skate se colocó a lado de ella para contemplar la misma vista que ella, lo cual no era la gran cosa. Entregándole un plato con zanahorias crudas y una rebanada de jamón, que tampoco era la gran cosa. –Mal pasarse puede ser peligroso.
-He comido de lo que me dio tu amiga la otra vez. Además, solo deberías de preocuparte por ti y ya.
-Usted me ayudó a comer bien en aquel lugar. Yo solo quería...
-¿No deberme el favor? Descuida, estamos a mano con traerme a este lugar para esconderme.
-No me refería a eso, sino a que podemos apoyarnos mutuamente. –Aunque quisiera fingir ser un comentario casual de su parte, Chara pudo darse cuenta de su breve insistencia en eso. Siendo casi un imploro. –Un par de chicas solitarias que no pueden acercarse a sus familias, ¿eh?
Chara no comentó nada con ello. Skate ya le había comentado que su familia la consideraba muerta con tal de ser una boca menos por alimentar, negándola por más que se presentara ante ellos sin poder dar un paso al frente ante su mirada de agotamiento que le dirigieron. Aceptando ese destino por el cariño y comprensión que les tenía, pero quedándose sola ante algo como eso. Y tal vez, esa era la razón por la cual se le pegaba más que nunca al querer compararla con ella, sin saber cómo acercarse a una hermana que seguramente la daba por muerta desde hace años y que estaba mejor sin ella por el simple hecho de haber podido seguir adelante con calma. Que idiota que quisiera reflejarse en ella. No tenía ni idea de quién era ella realmente para causarle cualquier clase de lástima.
-En primera, tú eres todavía una mocosa. Puedes tener la fortuna de casarte con alguien para mantenerte, ¿no?
-No todas corremos con la suerte de tener a alguien tan guapo como Sans Gaster.
-¡Pfff! ¿Pretendes quitarle el novio a mi hermana?
-Claro que no, es evidente que sólo tiene cuencas para ella.–Sonrió con sinceridad y alegría. Curioso que ella opinara muy distinto a lo que hacía Fuku sobre él. –Además, no soy bonita como ella o como usted.
-Tampoco es para que te decaigas, mocosa.
-Lo digo enserio. Yo no soy la clase de mujer que un hombre buscaría.
-Tampoco yo. –Pese a lo deprimente que se estaba tomando la conversación para la adolescente que parecía querer abrirse con ella una vez más, Chara sonrió con algo de malicia mientras tomaba una de las zanahorias finalmente. Menéandola de cierto modo sugestivo para dejar en claro su punto. –Solo soy buena en un par de cosas y tienen en común que es para un rato solamente.
-¿Usted quisiera formar una familia algún día?
Chara gruñó inmediatamente, borrando su sonrisa por completo ante el disgusto de haber bajado la guardia por un breve momento. Había olvidado por completo por qué le incomodaba estar con ella particularmente y era porque parecía en verdad empatizar con ella en algunas cosas y eso simplemente no le gustaba. Era como sentir lástima por ella y eso era peor que cualquier enojo o frustración que sintiera por sus errores, pero aún más incómodo al saber que estaba ante una niña que fácilmente podría caer en esos errores por la vulnerabilidad de una ciudad desesperante. Y solo por ello, tampoco la apartaba del todo. Casi como si quisiera corregir algunas cosas a través de ella por más patético que fuese la situación. Maldita sea.
Tal vez era por esa clase de cosas que había sido desechable para seres como Kris o Dreemurr. Sus emociones y decisiones esporádicas solo la llevaban a cometer tonterías.
-No. –Respondió sin verla directamente. Estaba comenzando a odiar esos ojos negros llenos de lástima hacia ella. O tal vez, era porque podía ver su reflejo a través de ellos. –Yo no estoy hecha para tener una familia.
-Entonces... ¿qué le parece si usted y yo somos una familia? –Chara alzó una ceja con seriedad, lo que ocasionó de que la adolescente se arrepintiera visiblemente de su atrevimiento. –Y-ya sabe... para no estar solas y estar mutuamente apoyándonos.
-No digas tonterías.
Devolvió la zanahoria incomible en el plato, para apartarse lentamente y alejarse de ella de una buena vez. Queriendo hacer caso omiso a esa clase de ofrecimiento que era hasta cierto punto indulgente proviniendo de alguien ignorante e inocente, pero no siendo suficiente ante los hechos.
Ella ya tenía una familia y era su hermana. Solo que no tenía ni idea de cómo formar parte de ella si parecía irle bien en su ausencia.
...
Mettaton sonreía mientras observaba desde su balcón el auto que estaba llegando y que uno de sus mayordomos se acercaba con la indicación de ser sumamente cordial con su invitada. Le daba igual ahora cualquier trato hacia el esqueleto que le estaba acompañando, el cual podía notar que al menos no se trataba del estúpido que estaba acaparando a la florista por ahora, sino del hermano menor que al menos parecía ser el más cordial de los brutos esqueletos si se había bajado para abrirle la puerta. Maldición, ¿que esos esqueletos no la dejarían sola en ningún momento? Tendría que pensar en algo para poder ejecutar bien su plan con ese huesudo estorbo ahora.
Sabiendo que le anunciarían en cualquier momento, se anticipó al no querer perder más tiempo y bajar las escaleras lentamente para al menos verse más imponente en el camino, calculando los segundos que llevaría que entraran a la mansión y llegaran a ese punto. Pero llevándose la sorpresa él de que no solo se trataba de Papyrus acompañándole, sino también Don Gaster, colocándose cada uno en los costados de la humana de baja estatura y mirada fime e indiferente ante el entorno que debía de ser mucho mejor que la pocilga en la que seguramente vivía la familia que la tenía acaparada en muchos aspectos.
Pero viéndola justamente así, teniendo a dos miembros temibles protegiéndola, mientras portaba sobre sus hombros el saco que indiscutiblemente se trataba de el de Sans Gaster si hasta se había asegurado de que estuviese su broche distintivo a simple vista, no cabía duda de que estaba viéndose como una mafiosa.
-Hola, Mettaton. –Escuchar su nombre era bastante exquisito para admitirlo en voz alta.
-Saludos, lindura. –Saludó al momento de estar frente a ella. Tomó su mano para besarla suavemente, pero la humana no pareció emitir emoción alguna con ese gesto. A diferencia de los dos esqueletos que pudo notar que le observaban demasiado tras eso y para nada de forma amistosa. –Finalmente te presentas a mi humilde morada... y con agradable compañía.
-No creo que nada de aquí pueda definirse como humilde de tu parte. –Quitó su mano casi con prisa. –Aun sigo creyendo que habría sido mejor hablar en Snowdin.
-Comincio a pensare che non sia stata una buona idea. –Escuchó que comentó Don Gaster por lo bajo, mas no le entendió lo más mínimo, pero sí su hijo que asintió con el mismo gesto molesto. –Florista...
-Está todo bien. –La humana se dignó en apartarle la vista para enfocarse en el jefe de familia, el cual tenía que admitir que le daba cierta sorpresa que tuviera consideración de cualquier palabra de su parte. Definitivamente tenía a los Gaster en donde quería... y eso era beneficioso para él de alguna manera. –Yo puedo hacerlo sola.
Ese último comentario le hizo entender que la presencia de los esqueletos no solo era para recordarle con quienes estaba, sino porque ¿la querían usar para tratar asuntos a través de ella? Esos malditos abusivos y nada caballerosos, no cabía duda de que debía de sacar a Frisk de esos tratos que solo al final le harían sentirse usada de mala gana. Él conocía cómo eran esos entornos después de todo. Él había pasado por lo mismo y con peores seres para saber que para los mafiosos, los recursos vivos sólo eran recursos más para fechorías nada justificables.
Razón más para creer que Frisk estaba destinada a estar con él. Razón más para convencerla de que debían de estar juntos.
Sin mucho esfuerzo, convenció a los dos esqueletos para que la dejaran sola y se retiraran de una buena vez, no sin antes indicarle la hora en la que pasarían por ella y hablando una que otra palabra en italiano que simplemente no logró entender. Pero al menos podía agradecer que su plan podía seguir su curso como inicialmente lo había contemplado, no evitando sonreír por ese hecho mientras observaba a los esqueletos irse hacia su auto sin siquiera saludarlo o despedirlo. Aun cuando debían de agradecerle su ayuda para su escape, tarados. De Don Gaster al menos le sorprendía un poco esa actitud, como si le hubiese molestado realmente algo en ese instante.
-¿Podemos hablar finalmente? –Frisk lo sacó de su pensamiento rápidamente.
-Claro, claro. Primero te daré un "tour" a mi hogar y...
-No estoy aquí como turista de una casa donde podrían vivir familias enteras. –Interrumpió con un tono que definitivamente le recordó al modo de ser de Don Gaster. No habiendo duda de que estaba aprendiendo malos hábitos. No obstante... ¿por qué le daba la sensación de que le gustase ese modo de ser también? –Sino para tu asesoramiento de algo importante.
-¿Y por eso tienes que ser tan aburrida y grosera como visita? –Pese a ello, le mostró una de sus mejores sonrisas patentadas. Definiendo que su estrategia tendría que partir desde la paciencia. –Vamos, al menos te enseñaré algo que te llamará la atención.
Teniendo que ocultar su emoción de por fin estar llevando a cabo una cita con ella, sin fisgones que quisieran intervenir en cualquier momento, la llevó a una de las salas nuevas que tenía para causar un primer impacto a lo grande como solo él podía hacerlo. Prendiendo la luz una vez que ambos estuvieran dentro a la par que dejaba corriendo la cinta que hizo sobresaltar a la humana en cuanto vio los dibujos en movimiento.
-¿Qué... es esto? –Preguntó Frisk una vez que pudo darse cuenta que no se trataba de seres realmente estando en la pared. –¿Esto es magia?
–Aún mejor, esto es tecnología. Es el futuro. –Sonrió con galantería ante su asombro. Finalmente logrando romper esa seriedad con la que había entrado a su mansión. Definitivamente logrando el primer paso de su plan. –En general, a esto se le llama cine. Pagué una fortuna para tener uno en mi casa, pero fue para observar con detenimiento uno de mis nuevos proyectos de entretenimiento y saber qué experiencias ofrecer.
-¿Esa es una humana con características de monstruo? –Señaló la caricatura que venía siendo su proyecto financiado en su faceta final con sus indicaciones. –¿Es como un ángel?
-Se llama Mew Mew Kissy Cutie. –Aquella última pregunta no entendió por qué lo relacionaba con uno, pero le causó ternura inmediata su inocencia. Pese a ser una humana fría, seguía siendo una chica. –Es linda, ¿no? Pretendo hacerle competencia a Walt Disney con ella. No solo ofreciendo un simple entretenimiento plano, sino comunicar atrevimiento ante un futuro que sólo visionarios como nosotros podremos llevar a cabo.
-No sé quién es Walt Disney, pero suena a algo bueno. –Le reconoció de frente, apartando la vista de la animación que no paraba de saltar y bailar a su paso sin salirse de la pantalla. –¿Cómo logras dar vida a un dibujo y sin usar magia?
-No tiene vida, solo es el trabajo duro de gente talentosa a mi disposición. –Se sentó en uno de los sillones para indicarle que hiciera lo mismo. –¿Quieres que veamos juntos una parte?
...
Wingdings comenzó a preocuparse un poco en sus adentros, notando que aquello podía ser algo mucho más que "agradar" de un sujeto que tenía muy mala fama de ser manipulador, abusivo y traicionero. Y si bien todo aquello le daba igual hasta cierto punto, que pretendiera frente a él tratar a Frisk de una manera tan directa y confiada en exceso, era señal de que el robot no estaba dispuesto a ser respetuoso con ninguno, ni siquiera con ella pese a su presencia. Y por ello es que tenía que admitir que por más confianza que pusiera en Frisk con las enseñanzas e indicaciones que le había dado, estaba inquieto de haberla dejado en la boca de lobo que luego su hijo podría tener razones para querer golpearlo.
-TODAVÍA ESTAMOS A TIEMPO DE REGRESAR POR ELLA. –Papyrus lo sacó de sus pensamientos aparentemente notorios. Aquello no era bueno de su parte. –SE NOTA QUE ESTÁS INQUIETO POR ESO AHORA.
-No, no hace falta. Sería un pésimo jefe irrumpir en mi propio plan. –Comentó sin verlo directamente y no siendo necesario si su hijo permanecía al frente conduciendo. –Solo espero que el señor Blook no se atreva a sobrepasarse.
-SI ESO OCURRE, SANS Y FLOWEY SE ASEGURARÁN DE QUE ESO NO OCURRA DE NUEVO, NYE HE HE. –Rió con su propio comentario, seguramente imaginándose el resultado de algo así. –PERO TAMBIÉN SÉ QUE FRISK NO LO PERMITIRÍA EN PRIMER LUGAR. ASÍ QUE NO HAY DE QUÉ PREOCUPARSE.
-Lo sé. Pero supongo que el hecho de que la llamara "lindura" ante nosotros no me generó la tranquilidad suficiente.
-TAL VEZ SOLO TE ESTÁS COMPORTANDO COMO UN PADRE FINALMENTE. –Soltó sin siquiera parecer pensar previamente sus palabras, pero tampoco arrepintiéndose de ellas. –ME CONFIRMA QUE EN EFECTO HABRÍAS PREFERIDO TENER NIÑAS. A MUFFET TAMBIÉN LE MUESTRAS CONSIDERACIÓN PESE A LA MOLESTIA QUE ES.
Wingdings no tuvo necesidad de verlo nuevamente para entender la crudeza de sus palabras, suponiendo que no le había pasado desapercibido el regalo que la florista le había dado y el gusto que le había generado recibir algo así. Tal vez dándole una inquietud como algunos reclamos que recibió de su parte en su momento cuando se trataba de Muffet, aunque tal vez él solo estaba exagerando con las comparativas mientras pensaba al respecto.
-Lamento eso. –No supo qué otra cosa decirle.
-AHORA SÉ QUE LO HACES.
Y tras ello, la conversación no continuó más mientras se dirigían de regreso a Waterfall para llegar a la mansión de la líder sindical. Comprendiendo que su hijo no estaba deseoso tampoco de seguir hablando del tema, pero a su vez, manteniéndose alerta por lo que podía notar en el camino. No sin necesidad de que le observara a través de los espejos o de cualquier reflejo, ni tampoco que dijera algo al respecto que detonara lo suficiente para comprender eso de su parte. Sino por el simple hecho de su presencia, casi como si quisiera calmarlo con el silencio otorgado que comunicaba lo suficiente para saber que estaba dispuesto a actuar de inmediato de algo que no pasaba desapercibido para él, aun cuando pareciera lo contrario.
El jefe sonrió en sus adentros con eso. No había notado lo tanto que se estaba pareciendo a su madre cada vez más.
...
Había sido una excelente idea haber iniciado con el cine. Contaba con su total atención ahora sin necesidad de emitir palabra alguna, maravillándola con un fragmento de lo que era capaz de conseguir. Justo como lo había planeado, pero sabiendo que no estaba con una chica fácil para bajar la guardia por eso. Estaba con una mujer de hierro digna para un hombre de metal como él.
-¿Y bien? ¿Qué opinas? –Se giró hacia ella una vez que terminó de transmitirse la imagen. –También planeo que se vuelva la mascota del parque temático que se está construyendo en la costa. ¿Crees que simpatice?
-A mí me agrada. –La humana sonrió con total sinceridad. Ciertamente, le parecía una hermosa curvatura no fácil de presenciar y ahora estaba solo para él. Floreciendo como la hermosa flor que era. –Pero creo que le falta historia.
-¿Una historia?
-Sí, parece que le gusta bailar y cantar en todo momento, pero, ¿cuál es su razón para hacerlo? ¿Qué le apasiona realmente en eso? –Por su sugerencia, parecía ser algo importante para ella, lo cual no se hizo esperar para aclararse. –Seres importantes para mi aman cantar y bailar. Algunos dejaron de hacerlo por situaciones no favorables en su vida, mientras que otros luchan pese a la adversidad de poder expresarse a través de sus pasiones. Y creo, que las luces de esta ciudad son justamente ellos, aquellos que brillan por creer en sí mismos. Por lograr sonreír ante la adversidad. Creo... que ese es un buen mensaje para conectar. Para amar.
-Es un hermoso pensamiento. –Tuvo que reconocerlo. Haciéndole sonreír en el acto. –Le diré a mis otros socios tus observaciones para las modificaciones.
-¿Ah? Pero yo no...
-No lo olvides, Frisk. Ahora trabajamos muchas cosas juntos. –Tomó su mano mientras la acercaba a su labios, pero no besándola para mantenerla en cierta tensión entre ellos. –Por consiguiente, tu opinión me es importante.
Pese a su objetivo con tal acción que le habría funcionado con cualquiera, para la florista fue algo aparentemente lo contrario. O por lo menos, dejar de observar su sonrisa de inmediato fue suficiente detonante para saber que algo dentro de todo no le había agradado.
-De acuerdo. –Nuevamente quitó su mano de forma brusca. Todavía rechazándolo, partiendo de su mirada que retomaba su característica frialdad. Tal vez debía de disminuir todavía el tacto posible si estaba tan arisca al respecto. –¿Entonces podemos hablar ya?
-Por supuesto. –Evitó mostrarle cualquier disgusto o decepción por eso. Lo tenía previsto de cualquier manera. –Estoy seguro de que te gustará conocer mi jardín para poder conversar a gusto.
Y en efecto, sabía que le encantaría su jardín para lograr contentarla de nuevo. Si después de todo, se había dedicado en estudiar sobre plantas para saber mantener alguna conversación con ella en algún derivado momento, eligiendo con precisión lo que quería en los alrededores de su mansión para que se presentara el día que finalmente estaban pisando. Siendo conciso en que abundaran algunas orquídeas rojas para hacer acto de presencia del recuerdo de cuando se conocieron, pero siendo las flores que menos le llamaron la atención aparentemente. De hecho, le parecía muy extraño que dentro de todo, le interesara un árbol que llevaba tiempo sin mostrar señales de vida. Debía recordar que lo tumbaran ahora que lo veía.
-Esta es una wisteria. –Mencionó Frisk tras acariciar levemente la corteza. –¿Cómo la conseguiste?
Mettaton tuvo que hacer memoria para recordar cómo era que tenía ese árbol consigo que sus sirvientes se hacían cargo de cuidar. Hasta que finalmente, pudo entender por qué parecía serle importante a la florista insistente. Ese árbol junto con otros más, los había conseguido para Asgore Dreemurr. Y por la mirada alargada de la humana, no cabía duda de que su pregunta venía de algo relacionado.
-Viene de Japón. Fue una petición que logré obtener a tiempo récord si debo admitirlo. Supongo que ya las habías visto antes.
-No realmente. Pero me doy cuenta ahora de que el árbol que está en la tumba de mis padres biológicos, fue Asgore Dreemurr quien lo puso.
-¿Quieres hablar de eso?
-No. –Quitó su mano para dirigirse hacia él. –Tengo un par de cosas más importantes para hablar contigo.
Tras encaminarse a las sillas y ordenar a uno de sus mayordomos que les llevaran aperitivos a ese sitio, se dedicó a escuchar su aparente plan de un negocio que se veía bastante deplorable a lo que sabía que ella era capaz de obtener. Por lo que podía notar entre conversaciones, aquellos seres que había mencionado sobre amar cantar y bailar se trataban precisamente de la familia con la que convivió por un tiempo, pero también (y para su mala suerte) se trataba del maldito esqueleto que le había robado el interés de la humana ante él. Pareciendo algo importante para ella poder ayudarlos a lograr su objetivo a través de la venta de alcohol que ya estaba siendo casi imposible de obtener incluso para él ante tantas trabas.
Y si bien le era grato que fuese hacia él en busca de un buen consejo que solo él pudiera darle, tuvo que detenerla por su propio bien.
-Es una mala inversión para ti. –Alzó su mano a manera de parar su explicación que no llevaba a nada más para él.
-¿Por qué?
-Para empezar, me parece pobre que quieras dedicarte al alcohol de contrabando. Hay varios aquí en Hotland que se dedican a eso y que tienen más experiencia que tú como para que quieras hacerle competencia a estas alturas. –Resaltó con suavidad suficiente para que la humana no se exaltara con su opinión, pero no parecía que fuera a presentarse el caso de cualquier manera. –Entiendo que quieras emprender a través del entretenimiento, pero no parece ser algo para tí si ni siquiera eres capaz de dar un trago a una bebida simple.
-No tengo por qué probar el alcohol para eso.
-¿Confiarías en un chef que no prueba su comida primero? –Con ello le dejó en claro su punto. –Pero, ya que quieres mantenerte en algo relacionado con el alcohol, creo que te puedo ofrecer adentrarte a un mercado más interesante al respecto. Y que incluso podrás usar tus conocimientos de mejor manera que hasta disfrutarás el proceso.
-¿Algo que pueda usarse el alcohol además de beberse? –Le pareció tierna su inocencia. –¿Y de qué se trata?
-Pues primero dime, ¿te suena conocido Coco Chanel?
-No. –Hasta cierto punto era una decepción, pero era algo que pudiera arreglarse pronto. Además de que se había vuelto una buena sorpresa para darle y seguir con su plan a una escala superior a lo que había previsto. –Pero qué es lo que requieres que haga con... ¿una fruta?
-Ser mi asistente temporal para el evento que tengo próximamente. –Mettaton tuvo que ahogar la risa entre palabras para no perder la postura. –¿Qué dices?
No pudo darse de mejor manera la siguiente fase de su plan, haciéndole sonreír por la oportunidad a escala que le había brindado ella misma en charola de plata sin darse cuenta. Haciéndole acompañar a su junta de negocios no solo como una agradable compañía, sino haciéndole creer que formaba parte de su equipo consejero para darle un mínima muestra de lo que podrían conseguir juntos, era sin duda perfecto para abrirle los ojos de lo que le convenía realmente. No un sujeto maloliente de un barrio pobretón de bajos recursos, sino él, quien tenía todo al alcance de sus manos para hacer de lo que sea un negocio beneficioso para sus propios intereses.
-Ya tengo un trabajo. –Contestó la florista de forma inmediata, acabando un poco con su felicidad momentánea. –Y ese es ser el abogado de la familia Gaster.
-¿A si? ¿Cuentas con estudios de leyes para empezar? –No pudo evitar soltar con algo de amargura de que le apagara tan pronto. Disgustándole saber ese hecho. –¿Siquiera has ido a una universidad alguna vez?
-No. Don Gaster tampoco pudo ir a una universidad, y sabe mucho sobre medicina. –La humana alzó la ceja. –Y tú siendo un monstruo, debo asumir que tampoco tú y generas ingresos múltiples. Así que ¿cuál es tu punto?
-Que la familia Gaster te tiene para negociar lo que ellos no pueden, ¿cierto? Cobardes. –Soltó un carcajada corta de modo amargo. –Así que de esto se trata, tienen un restaurante que no saben llevar a cabo, ¿y te dijeron que consultaras conmigo lo que ellos no saben hacer ni pese a que está dentro de su aparentes dominios?
-En realidad Don Gaster me había dicho que era mala idea primero, pero quise tu opinión. –Ahora parecía que Frisk se estaba molestando con él. Genial, contentarla de nuevo sería complicado ahora. –¿Cuál es tu problema de que trabaje con ellos?
-Que te están usando. ¿Qué no ves? No son capaces ni de manejar sus propias cosas al grado de que te tienen que usar a ti, a alguien ajeno a su familia, para resolver lo que no pueden.
-No soy ajena del todo. –Pese a su seriedad, no pudo pasar desapercibido que sus manos oprimieron la servilleta que sostenía consigo. –Pero no sé si puedas entenderlo, si después de todo, tú fuiste quien abandonó a su familia.
-¿Y en verdad crees que tu no hiciste eso? –Aunque fuese innecesario, no pudo evitar soltar una risa amarga. –A lo que me contaste la otra vez, aun considerabas como tu madre a la señora Dreemurr. La abandonaste por buscar a quien considerabas tu padre, pero tienes que admitirlo, también fue porque te hartaste de su actitud que no coincidía contigo.
-¡No! Yo no...
-No hace falta que te justifiques, porque de hecho, lo entiendo. Te entiendo. –Le interrumpió para no perder el hilo de su propio argumento. –Sé muy bien lo que se siente sentirse agobiado con una familia que no te permite crecer. Eres ambiciosa, lindura. Y eso me gusta.
Tuvo que repasar esas últimas palabras en su mente para procesar lo que había hecho. No había previsto que se soltara de esa manera, pero al menos no había cometido un error minucioso. Lo que menos quería era verse desesperado.
-Júntate conmigo, y te enseñaré cómo manejar esa ambición. –No obstante, optó por mantenerse firme en su objetivo. Retomando su calma pese a la alteración reciente. –Ser una buena negociante no trata de que seas útil para una familia, sino que lo seas para tí misma.
-No voy a ser como tú. –Supuso que estaba la palabra "traicionero" en eso. –A diferencia de lo que sea tu caso, la familia Gaster es importante para mi.
-¿Pero qué pasará cuando no seas importante para ellos? –Le fue evidente que Frisk quiso reprimir el impulso de desviar la mirada, pero no pudo del todo. Seguramente ya era algo que había pensado antes o en más de una ocasión. Excelente. –Debes tener un plan para cuando descubras que en verdad solo te usan para sus propios beneficios. Créeme, las familias mafiosas solo saben hacer eso. Yo solo quiero ahorrarte ese malestar.
-¿Asgore Dreemurr hizo eso contigo?
-Sí, pero también debo reconocer que fue algo mutuo como para que me importe a estas alturas. –Desvió un poco el tema al no serle grato querer tocarlo, aunque debía de admitir que parte de eso había sido culpa suya. –En cuanto a mi propia familia... esa sí que incomodó en su momento.
-Creo que los conocí, o por lo menos a algunos de ellos cuando estuve en la costa. –Aquello sí que fue una sorpresa. –¿Por qué tú eres de metal y ellos de tela?
-Porque yo pienso más allá.
-¿Tu especie se transforma en el material que quieren?
-No, es algo distinto. –Comenzó a incomodarle realmente que hablaran de ello. Lo que menos quería ahora y nunca, era precisamente hablar de esos tipos. Además de no querer resaltar de qué especie de monstruo venía. –Yo soy único y eso es lo que importa.
-Es lo que quieres que importe. –Resaltó la humana sin tacto alguno. –¿Por qué traicionaste a tu familia?
-Yo no los traicioné. Y si no te importa, no...
-Dijiste que me darías razones para no creer eso, pero no entiendo cómo lo lograrás si no tienes intenciones de contarme. –Le interrumpió sin siquiera importarle que estaba bajo su propio techo. –Existe el rumor abierto de que eres traicionero y eso hace que uno quiera mantenerse alerta de ti, pero yo no tengo intenciones de creer en comentarios sin contexto. Aun así, debe haber una buena razón para que dos grupos mafiosos estén contra ti al grado de querer matarte. ¿Por qué?
Mettaton la observó con cierta molestia de que le cortara demasiado el buen momento que había planeado armar entre ellos, antes de siquiera poder tocar el tema que sabía que se tendría que hablar en algún momento sabiendo que le insistiría. Pero no cabía duda de que fuera de ese tímpano de hielo andante que pretendía cortejar, había una impaciencia que no le sería tan sencillo de manejar ahora. No cuando tenía razones para mantenerse cautelosa de él, sabiendo que ya le habían hablado mal de él previamente y que ya le había generado una mala experiencia en el pasado (aunque aquello habían sido circunstancias completamente diferentes, claro), que hacían del momento una barrera que debía de romper si quería seguir.
No obstante, aunque buscara justificarse o perfumar cómo había sido la situación a su perspectiva, no estaba seguro ahora de si le creería realmente. Consideraba al señor Dreemurr como un padre, ¿no? Eso ponía en balanza las posibilidades o conveniencias de lo que pudiera sacar en eso, pero al menos sí podía hablar sobre su familia para calmar esa curiosidad que no le había dado tiempo de preparar algo adecuado.
Se había esmerado tanto en poder encantarla con lo que podía hacer, con lo que podía conseguir con tan solo un chasquido, que había olvidado que ella era muy observadora para dejar pasar por alto algo como eso. Y por más molesto que fuese eso, también le agradaba que le prestara atención en los detalles que no compartía con nadie. Odiaba tanto que tuviese tantas debilidades ahora en un cuerpo tan pequeño y que deseaba explorar en una oportunidad.
-Frisk, estar en la mafia tiene un precio que no cualquiera puede pagar. –Tomó su vaso para sentir que podía hacer algo con las manos mientras hablaba. –En su mayoría mueren por estar ahí en todo sentido de la palabra. En mi caso, hice lo necesario para salir de ese infierno que solo se dedica a estar en las cloacas. Y eso fue independizándome, por eso me odian, por eso me temen. Porque ellos no fueron capaces de hacer las cosas sin mi. Los mafiosos solo saben agredirse entre ellos, matarse entre ellos, sentirse como constantes oponentes y yo, simplemente no me gustó esa vida.
-Puedo entender eso. Lo he visto, es una forma de vida bastante aberrante. –Por alguna razón, había logrado calmarla con el drama que había tenido que soltar. ¿Acaso había esperado tomarlo por un punto bajo? No, eso no era posible. Si quisiera algo de él, simplemente se lo diría y ya como siempre. –Pero también he logrado entender que es porque no todos tienen las mismas opciones y entran en desesperación con tal de tener un bocado al día. Es por eso que decidí trabajar en las negociaciones de los Gaster para apartarlos lo más posible de eso, es por eso que decidí invertir en una campaña política que favorezca a todos y es por eso que pese a lo que me dices, sigo sin poder entenderte. Tienes una gran mansión, muchos negocios exitosos y varios proyectos más... pero ¿de qué te sirve todo eso si estás solo?
-A veces, es mejor estar solo.
-No te ves contento con eso. De hecho, me parece que no logras estar satisfecho.
Odiaba que le tuviese ahora lástima, ¿cómo se atrevía siquiera a denigrarlo? No le había invitado, dándole un vistazo a su mansión que a nadie más le permitía siquiera, siendo la primera vez que deseaba que una mujer realmente se deslumbrara con lo que podía obtener, con las atenciones que a nadie más le había dado... Pero claro, tal vez la insatisfecha era ella y por eso se atrevía a ofenderlo, a reclamarle. Donde sea que estuviese la casa de los esqueletos, debía de ser una pocilga maloliente por cadáveres guardados, así que Frisk al menos debería de agradecerle de darle una vista digna de sus alargados ojos.
Pero en lugar de eso, en lugar de contemplar las flores y demás área verde de alrededor que sin duda alguna le gustaría, tan solo le estaba mirando fijamente. En espera de alguna palabra suya para defenderse o estar de acuerdo. O tal vez solo, estaba simplemente atento a él. Y si bien le gustaba contar realmente con su atención, no podía evitar inquietarse por ese hecho. ¿En qué demonios se había convertido para que una mirada de ella le paralizara por completo?
-Mettaton, creo que eres alguien muy habilidoso a tu manera. Tus consejos los considero útiles y, si fue por querer separarte de la mala vida de la mafia la razón por la cual no te consideran algunos, lo entiendo perfectamente. –Que lo elogiara sin más fue una verdadera sorpresa. Tuvo que dejar el vaso de vuelta en la mesa para que no corriera el riesgo de tirarlo en un descuido. –Pero me gustaría saber, por qué todo ese conocimiento y oportunidades, estás dispuesto a dármelas a mi. ¿Por qué quisiste ayudarme con los Gaster si tú detestas realmente la vida de los mafiosos?
Esa era su chica. Sin rodeos o alimañas con las cuales tratar de construir algo a la larga y sin juegos de por medio. Tan solo yendo a lo directo. En efecto, le faltaba alguien con quien compartirlo, y tenía en ese preciso momento en la mira con quien estaba dispuesto a hacerlo al saber que nadie más podría comprenderle o seguirle el paso en sus metas. Solo le hacía falta convencerla. Y eso no sería con los métodos que ya conocía sin duda alguna. No cuando ella, lo que menos quería perder era precisamente lo más valioso que ni con todo el dinero del mundo se pudiera comprar. Y ese era el tiempo.
Pero no hacía falta ver su saco presente sobre sus hombros, teniéndolo como algo parte de ella con total comodidad, para saber que tendría una negativa inmediata si se atrevía a dar ese paso tan pronto. Y no estaba para perder.
-Porque creo que tenemos mucho en común. Ambos nacimos en familias delincuentes y fuimos víctimas de una en particular que solo nos quisieron usar, pero la verdad, es que estamos hechos para brillar. Para sobresalir de los demás.
-No me interesa eso. Yo solo quiero una vida tranquila para mi y para quienes me importan.
-Esta ciudad es caótica, así que para lograrlo deberás ser una ganadora. No una simple jugadora de la vida que otros quieren imponer. –No queriendo retractarse tanto al no ser cómodo para él, tomó su mano con suavidad. –Yo ya recorrí ese camino, así que permíteme guiarte para ganar. Te mostraré el modo de ser astuta para tí misma.
Por primera vez, le pareció que Frisk no pretendía quitar su mano de inmediato.
...
-Hacía tiempo que no tomabas tanto.
-Estoy bien. Déjame en paz.
-Si te vas a poner de mal humor por haberla dejado con ese tipo, no debiste acceder a ello en primer lugar.
Sans gruñó nuevamente mientras se servía a sí mismo en su vaso. La verdad, no tenía ganas de beber y menos cuando se trataba de una bebida tan terrible, pero necesitaba distraerse con algo ahora que estaba solo en el barrio y con pensamientos que le querían impulsar a salir de inmediato, pero no lo haría sabiendo el costo que llevaría arriesgar el territorio nuevamente. No cuando le había costado cierto esfuerzo y tratos a su bonita.
-Me insistió. Además de que tenía un buen punto para verlo y hacer que el viejo estuviera de acuerdo. –Dio un trago largo que hizo que se acabara su bebida en ese instante. –Pero aun así no me agrada que esté siquiera cerca de él. No me agrada para nada esa licuadora parlante.
-Haces bien en no hacerlo. Mientras estabas en la cárcel pude observar su comportamiento con ella, y realmente no se presentó ni ayudó por un beneficio con ustedes. –Pese a las quejas que pudiera darle de haberse llevado una de sus botellas sin permiso, su amigo sacó otra como los viejos tiempos en los que lo mantenía ebrio cuando sabía que no había nada más que hacer. Eso no le dio un buen presentimiento. –Estoy casi seguro de que quiso pavonearse con ella porque le interesa como mujer.
-¡¿Y AHORA ME LO DICES?!
Se puso de pie de inmediato. ¡Lo sabía, maldita sea! Su intuición y cautela no habían sido descabelladas para mantenerse alerta de alguien que la había obligado a salir y vestirse provocativa para ser una joya por presumir. Y si no fuera por el hecho de que lo habían dejado solo en Snowdin (que ahora que lo pensaba, había sido apropósito del viejo para mantenerlo a la raya), le habría valido todo e ido por ella para nunca más dejarla con ese maldito. Única vez que dejaba que el viejo la usara para sus planes de ese tipo.
-Creí que te darías cuenta. Un hombre multimillonario que casi ha monopolizado el mercado de entretenimiento y que tiene vinculaciones muy directas con el gobierno, ¿por qué le interesaría ayudar a una chica de pueblo que quiere sacar a unos mafiosos de prisión que le negaron todo? –Aunque no fuese visible, lo conocía demasiado para saber que se estaba riendo de él en ese momento. Ahora entendía que la botella extra era para disculparse también. –Cuando se presentó a Snowdin, le trajo flores y pidió estar a solas con ella para hablar de su propio plan para ingresar al juicio.
-¡¡¿Y por qué lo permitisteeeee?!!
-Porque no deberías preocuparte. Tu novia tiene un carácter muy firme, pero no parece darse cuenta de que tiene un pretendiente. Ni siquiera se daba cuenta de tí antes, ¿cierto?
Sans estuvo por querer romperle la botella en su cabeza por semejante respuesta, pero optó por mejor comenzar a darle un trago directamente de la boquilla para no desperdiciar lo poco que existía para embriagarse tan siquiera algo. En efecto, Frisk no entendía nada sobre indirectas, pero no quitaba el hecho de molestarle mucho la posibilidad de que alguien le estuviera coqueteando a su chica. Y aún más, cuando ella era quien lo mantenía como consejero de cosas que el viejo bien pudiera indicarle.
Por su exclamación y tal vez uno que otro ruido más que hizo sin percatarse, en una de las mesas comenzó a moverse una silueta que le hizo dar un paso lejos de él por el mal recuerdo que le dio al momento de ver sus orejas retorcerse. Notando como inmediatamente volvía a dormirse por lo que indicaban los suaves ronquidos que emitía. Definitivamente esa familia tenía un problema con el alcohol si terminaban de esa forma una vez que alguien le invitara un trago.
-Está aquí desde que lo dejaste. –Aclaró Grillby al ver su desconcierto. ¿Osea que desde el día anterior se había quedado ahí? –¿Cuándo te lo llevarás de aquí?
-No creí que se seguiría quedando. –Volvió a sentarse para seguir tomando tranquilo. –¿Cuántas lleva?
-Además de la que le invitaste, una más. –Sans rió levemente con eso. –Lo dejé en esa mesa al verlo ebrio y desde ahí no se ha movido. Así que insisto que te lo lleves ya, tú lo trajiste.
-Eso no me hace su maldito niñero.
-Pues si alguien lo ve así, tendré problemas por ofrecer alcohol todavía. Y no tengo idea de a quién contactar para que vengan por él además de ti.
A regañadientes, tomó el teléfono del restaurante y tuvo que llamar a ese lugar que tanto odiaba para pedir comunicarse con la sirena, la única a la que realmente podía tolerar de algún modo por el simple hecho de ser fácil de asustar. Pidiéndole que fuera por el conejo dado que no tenía ninguna intención de llevarlo él mismo, por más prudente que eso hubiera sido de su parte. Pero si tenía que ser sincero, tan solo quería evitar poner un pie nuevamente en ese sitio.
Tenía que admitir que había sido rápida en llegar al lugar, aunque tal vez por esa misma prisa no se había puesto a pensar en que debía de traer a alguien más consigo para llevarse a la figura de mucha masa muscular que venía siendo el conejo. Y podía darse cuenta por su expresión al momento de entrar, que había sido una sorpresa para ella que le hablara particularmente para pedirle un favor de la forma más cordial posible.
-Lo... lo estuvimos buscando en todas partes. G-gracias.
-No sé cómo te lo llevarás tú sola. –Contestó Sans dado que se estaba dirigiendo sólo a él.
-Creí que podrías ayudarme...
-Creíste mal.
Volviendo a tomar su botella, se giró para no prestarle más atención, sabiendo que todavía estaba ahí, mirándole la columna en una súplica silenciosa que seguramente tenía otra intención. Por estar pensando en Frisk con ese maldito, había olvidado por completo su petición de que les ayudara a encontrar a la coneja. Y por más que le habían entregado la libreta de su madre como compensación o tanteo a su curiosidad para el caso, la verdad es que solo quería que lo dejaran tranquilo con algo que no le competía.
Y tal vez aquella insistencia debió de ser algo de familia. La hermana mayor al reconocerla también pareció hacer un sobre esfuerzo que terminó consumiéndola de una manera que le hizo recordar a...
-¿Sans? –Escuchó la voz de Grillby en la lejanía tras lo que tal vez fue una eternidad. –¿Estás bien?
Aunque tuviera la botella en su mano, suspendida a la altura de sus dientes, no le daba ni un solo trago más ante lo que tal vez, era la peor hipótesis que se le hubiera llegado a la mente en un estado breve de ebriedad. Recordando que aquella deformidad viscosa en las escamas de la sirena, ya lo había visto una vez. Rodeándole con tal de tenerlo prisionero de una muerte anunciada en una zona que no quisiera volver a pisar en su vida. Estando en un peor estado que el de la sirena implorando ser escuchada, y siendo muy complicadas de detener pese a no tener una voluntad visible dentro de todos esos ojos negros. Futuro que tal vez, le habría esperado a Flowey si se hubiese quedado con sus creadores.
Entre algunas aclaraciones no convincentes, Flowey había hecho mención sobre experimentaciones fallidas, siendo referencia a Frisk y su hermana como pruebas con márgenes de error no favorables a lo buscado, pero... ¿y si eran más que ellas dos? ¿Y si... se trataban justamente de esas cosas viscosas andantes? Si Frisk había permanecido con vida pese a tener una tumba con su nombre, y pese a que la hermana de Shyren había sido dada por muerta desde que pudiera hacer memoria, entonces significaba que... no, no podía siquiera pensar en eso. Era absurdo.
No, no lo era tanto si se detenía a pensarlo demasiado.
"Mi esposo no mata mujeres", había dicho la cabra alcohólica con una mezcla de desconcierto y seguridad en aquel momento. "No la verán en el más allá", había dicho la líder sindical con evidente malicia y certeza en sus propias palabras. "Si quisieran muerta a la señora Bunny, la habrían matado ahí en lugar de solo esforzarse en llevársela", había comentado Frisk con esperanza, con razones para creer en eso más allá de su ingenuidad de las cosas, o de la confianza suficiente de experiencias vividas que ningún otro ser pudiera comprender, ante lo inverosímil que sonaba que una bestia hubiese acogido a una humana a tal grado de hacerle creer que eran familia. Siendo ella el mayor ejemplo de que todo ello no podría ser una maldita coincidencia por más que en sus adentros ahora deseara que fuese el caso.
A Frisk le habían hecho creer que era una hija de ese sádico, siendo que realmente solo se trataba de un experimento atroz y descontinuado, aún incapaz de comprender su razón. Siendo la planta parlante el resultado de algo que no había funcionado en ello para que se diese pauta a usar otro tipo de alternativas. Y eso tal vez se debía... a que las opciones más óptimas o coherentes ya las había tomado anteriormente. Razón por la cual la esposa creyera firmemente en que la bestia no mataba mujeres, porque simplemente ya lo había visto con sus propios ojos. Viendo como usaban a una niña humana indefensa para esa fechoría, viendo cómo usaba a otras monstruos para un propósito similar seguramente. Usando el cuerpo de una sirena como un ejemplo más de todo lo fallido que Flowey mencionó en su momento.
Pero todo parecía ser más selectivo, más cercano de lo que parecía. Tanto, que definitivamente ya no era una coincidencia. Había algo dentro de todo eso, solo que aun no lograba captarlo. O acaso... ¿era que no quería darse cuenta de algo que sonaba aberrante como terrorífico?
-Grill. –No obstante, se atrevió a preguntar pese a ya tener una respuesta asomándose en su mente de forma escabrosa. –¿Tenían algo en común todos los desaparecidos que investigaba tu hermano?
-De hecho, sí. Todas fueron mujeres. –Respondió Grillby de inmediato, extrañado por su pregunta espontánea. –Y su único sospechoso siempre fue Omegle Sallow, el sujeto que te mencioné aquella vez. Lamentablemente nunca pudo comprobarlo ante la ley y...
Sans ya no escuchaba el resto por el ruido que se manifestó inmediatamente en su mente, haciendo un eco tan atroz que nubló levemente su vista que en otras circunstancias lo habría atribuido al consumo excesivo de alcohol. Pero siendo esta vez, algo mucho peor tras el recuerdo presente de la sirena implorando su ayuda mientras se deformaba lentamente entre esfuerzos. Mientras el recuerdo de varios seres malformados blanquecinos, rodeándole con intenciones amenazantes por orden del Gran Don...
No, no era posible. Por favor, que no fuese posible.
-¿Sans? ¿Estás bien?
Escuchó a uno que otro preguntando por él, mientras su mente viajaba al peor de sus pensamientos una vez que logró conectar con ellos sin impedírselo más. Sintiendo sus manos temblar ante el pánico que le producía tan solo tener en mente esa posibilidad que no era para nada alentadora considerando los hechos. Esas deformaciones andantes y blanquecinas rodeándole aquella vez... teniendo varias almas consigo en un solo cuerpo. Siguiendo las órdenes de la bestia sin rechistar, sin tener siquiera voluntad visible de lo que hacían.
Todas esas mujeres desaparecidas, algunas incapaces de poder implorar, otras siendo manipuladas para seguir sus mandatos de manera consciente como lo era la esposa o Frisk. Y una que había logrado escapar para tratar de advertir de aquello que parecía resultar peor que cualquier muerte tortuosa, arriesgando su propio ser, su propia consciencia para dar un mensaje que al final nadie había logrado escuchar. Sin poder detener que una mujer más fuese secuestrada, separada de su familia sin explicación alguna y que ahora no parecía ser una casualidad en absoluto.
No, nunca lo había sido. Ese era el futuro que pasaban todas las mujeres que llegaban a garras del Gran Don. Y si su madre había sido una más... eso significaba...
-¡Sans!
No supo en qué momento había vomitado, o en qué momento se había dejado caer de su asiento. Solo sabía que no lograba dejar de temblar ante la idea de que había podido evitar algo, que había podido hacer algo todavía en lugar de solo lamentarse en su momento.
Ante la posibilidad de que su madre estuviese viva en todo este tiempo. Pero tal vez de un modo tan irreconocible para cualquiera que le recordara.
***
Me apena que el 2023 haya sido el año que menos actualizaciones hubo en comparación a otros, pero vaya que fue extremadamente pesado para mi en muchas facetas. No solo en lo laboral que fue mucho más demandante siendo una única diseñadora para varios departamentos, jefes, campus, industrias... (si, ni siquiera un becario me quieren otorgar porque "no hay presupuesto" mientras pagan por una agencia aparte para cubrir todo lo que se supone que mi jefa debería de saber), sino también en lo emocional, en el que tuve que admitir a mi reflejo que estoy comenzando a tener problemas de ansiedad y burnout a causa de la impotencia que presento en muchas formas. Organizando una boda en poco tiempo y presupuesto... Y entre otras cosas personales, se resume a que estuve bastante agotada en general, jeje.
Por eso y más, agradezco infinitamente su apoyo, paciencia, cariño y ánimos que me brindaron a lo largo del año pese a tener que en verdad posponer en más de una vez algunas actualizaciones, algunas veces tan solo para poder dormir más. Quiero compensar cada uno de esos detalles con algo bonito para darles, por lo que en verdad espero que el año 2024 sea mucho mejor para mi en cuanto a tiempos para mis cosas personales y así actualizar más a menudo como antes. Por ejemplo, en febrero no sólo será el aniversario de esta historia, sino que será un año bisiesto, lo que significa que se podrá celebrar el cumpleaños de Sans. Así que quiero hacer algo en verdad significativo.
Feliz navidad atrasada, y que tengan un muy bonito año nuevo 2024. ¡Espero que sigan acompañándome en esta aventura y muchas más que ya deseo sacar al aire!
*Brindemos por un nuevo año mientras insertan teorías locas aquí*
¡Michi fuera!


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