Cap 32. Día gris
Había muy pocas cosas en el mundo para Kris que realmente valían la pena conservar en el mundo. No era alguien que disfrutara de cosas materiales ni tampoco era alguien afectivo para apreciar una vida social o sexual, realmente esas cosas le eran trivialidades de la que se compadecía de los seres que tenían que llenar sus existencias con cosas así.
En su caso, sólo había una cosa que era más grande que la satisfacción de blandir su katana contra un digno oponente. Y eso era la suave melodía que surgía a través de las teclas de cualquier piano que estuviera a su alcance.
Masao Saito le había enseñado muchas cosas que actualmente seguía aplicando en su vida, pero la música en particular fue algo que le agarró el gusto por cuenta propia en busca de una individualidad que nadie más le habría podido brindar. Por lo que cada vez que buscaba encontrarse a sí mismo fuera de la meditación y las artes marciales, siempre se acercaba al instrumento y se perdía en el sonido durante horas hasta que algo le recordara la realidad en la que estaba y le interrumpiera de su momento consigo mismo. Justo como lo estaba haciendo en ese momento en paz y soledad.
Si... era el oyabun ahora... Una carga que siendo sincero no quería y ni había deseado en ningún momento. Ser un líder de una familia de abandonados, despreciados o discriminados por la sociedad no había sido su plan de vida, pero en cuanto había muerto su verdadero líder... un padre para todos ellos... un gran maestro para él... sabía que debía de continuar con su trabajo como fuera posible y que sólo él podía continuar con lo que había empezado. Se lo debía después de todo. Era la única familia que por siempre tendrían todos y que estaban dispuestos a morir por ella sin importar el costo. Además, sólo él podía tomar el cargo. Nadie había estado tan apegado al jefe como él. A nadie le había enseñado tanto como lo había hecho con él. Por lo que nadie protestó sobre que él tomara el mando dada su joven edad.
Sin tener vínculos de sangre, sólo se tenían entre ellos para no estar realmente solos en el mundo. Por lo que aun con su muerte, todos comprendían de la importancia de estar al tanto del legado que había quedado de su antiguo líder sin necesidad de dar explicaciones. La sangre de "El jugador"... El Gran Saito, circulaba en las venas de esas dos mujeres que habían quedado con vida tras la masacre. Ellas eran las únicas que realmente tenían un vínculo más fuerte con él... y era por eso que todos no podían evitar sentirse envidiosos por eso. El anhelo de todos de tener algo con él aun tras su muerte, ellas lo tenían por el simple hecho de nacer, fueran mujeres o no.
Por eso mismo Kris sabía más que nunca que había sido su deber mantener a flote todo tomando la batuta por el bien de todos. Los demás habrían dejado a su suerte a esas dos en dolor por la pérdida de su rescatador, pero en cambio él, mantuvo la compostura y puso manos en el asunto antes de que hubiera más pérdidas por lamentar. Le había costado años retomar lo que había sido, pero con los contactos adecuados y con las enseñanzas que le había dejado Masao Saito, había sido más que suficiente para emprender el camino de regresar a su gloria a la yakuza dentro de una ciudad tan conflictiva que era Ebott.
"La vida es un juego, Kris. Aprende a jugarlo y nada podrá detenerte". Habían sido sus sabias palabras en el último año que habían convivido juntos y que recordaría siempre.
Y sin importar que fueran mujeres y no pudieran brindar el apellido, seguían siendo sus hijas y eso nada en el mundo podía cambiarlo. Ni siquiera el maldito que las había usurpado reclamándolas como suyas. Al menos había logrado tener a una de ellas consigo sirviendo a la causa y siendo el arma perfecta para su venganza, pero realmente era decepcionante que no se pareciera en nada a lo glorioso que había sido su padre. Su impulsividad y arrogancia eran un problema con el que tenía que lidiar todos los años dada su decisión de tenerla consigo.
En cuanto a la otra... era tan poco lo que conocía de ella que no tenía mucho que opinar sobre su persona. No había resultado un problema hasta que había llegado a la ciudad por su propia cuenta, arruinándole muchos planes sin que supiera de su existencia.
-Mi señor. –La voz de alguien lo sacó de su concentración de sus pensamientos, mas no de sus manos que aun entonaban la suave melodía al roce de las teclas monocromáticas. –Nos llegan lamentables noticias.
Kris no dijo nada al estar más concentrado en el piano, a su vez que su silencio era más que suficiente para darle pie a su personal de que tenían permiso de seguir hablando. Pero el presentir los nervios del sujeto que le estaba hablando en el marco de la puerta fue lo que lo hizo levantar la mirada sin dejar de tocar las teclas con gran habilidad.
-El novato... el muchacho que llevaba poco con nosotros. –Continuó hablando el sujeto sabiendo que tenía el permiso para hablar. –Tenía el turno de vigilar la florería y ya no se supo nada de él.
¿Esa era la mala noticia que le tenía? Decepcionado de que eso le hubiera sacado de su meditación melódica, bajó la mirada y se enfocó nuevamente en ver las teclas que estaba tocando sin parar. Él muchacho pelirrojo le había parecido entusiasta y de gran valor, por lo que en efecto era lamentable que ya no contaran con él en caso de que los haya traicionado y tenga que matarlo por su atrevimiento, pero tampoco era algo que le molestara al grado de tener que darle importancia de esa índole. Ante la pérdida de muchos japoneses en manos de Don Dreemurr y falta de sangre joven, había tenido que recurrir a reclutar a cualquier extranjero que deseara unirse con tal de tener un hogar y protección en Ebott. Esa necesidad principal le había hecho mudarse en Waterfall por un tiempo indeterminado hasta que sus planes pudieran dar un siguiente paso en cuando Chara no consiguiera la información que necesitaba. Las cosas estaban tomando más tiempo de lo que había previsto y eso era algo que realmente no le estaba agradando.
-Por lo mismo... no supimos a tiempo sobre que la florista fue atacada. El pequeño edificio ahora está destruido.
Tras escuchar eso dejó de mover sus dedos, haciendo un silencio de lo más incómodo mientras observaba sus manos suspendidas en el aire. Levantó la mirada nuevamente en espera de obtener más información por su semblante que por sus palabras, pero no obtuvo nada más salvo miedo y preocupación.
-¿Y dónde está Frisk?
...
El dolor estaba en todos sus huesos tras la paliza que había recibido, pero no se quejaba sabiendo que estaría fuera de lugar a comparación de lo que pudiera estar sintiendo Frisk en ese momento.
Aunque la adrenalina del momento le hiciera pensar a Sans en muchas urgencias, aun así había sido más que audible el leve suspiro de alivio que había soltado su hermano tras ver en el retrovisor que la anfibia había logrado saltar con tiempo antes de que terminara explotando el lugar que él mismo provocó como último recurso. Tras estar lleno de evidencias y conflictos, consideró a la brevedad que lo mejor era deshacerse de ese lugar borrando cualquier indicio que afectara más a la humana que ahora llevan consigo. Y de paso quitar a la molestia que estaba resultando la monstruo loca de las lanzas.
Tras varios minutos de silencio andando en el vehículo alejándose con prisa del lugar atentado, Sans no se atrevía a girarse para ver a la florista que se había quedado sin florería y hogar por una acción suya. Se sentía realmente culpable por lo que había terminado haciendo, por lo que se limitaba en ver en el retrovisor que la chica seguía mirando hacia atrás aun sin poder dar crédito de lo que había pasado, mientras seguía sosteniendo con fuerza el vaso con la flor inconsciente sin pétalos y ahora sin raíces.
Aun cuando fue testigo de la atrocidad que podía volverse la planta, aun tras generar una masacre con sus propias lianas, aun mostrando en el verdadero peligro que era con su capacidad de absorber almas como el arma biológica mortífera que venía siendo... aun así, Frisk seguía preocupada por él. No pudo evitar maldecir en su mente por la confianza que le daba a la flor pese a todo. ¿Realmente qué tenía para que pudiera contar con esa confianza tan pura? ¿Por qué la flor merecía su total cariño cuando podía matar a todos los que quisiera en cualquier momento y sin piedad alguna? En verdad que no entendía esa clase de criterio de la chica cuando a él mismo le juzgaba por lo que hacía pese a todos sus intentos de caerle bien.
¿O acaso era porque determinaba que la flor no era "consciente" de sus acciones mientras que él sí? ¿O porque era cierto que sólo a él le daba el beneficio de poder justificarse ante todo? En verdad que no era justo. La flor no merecía ese cariño de ella.
Queriendo dejar de ver el reflejo de la chica sabiendo que el malestar que estaba sintiendo ella pudiera desquitarse en cualquier momento, prefirió enfocarse en su hermano que aun conducía a toda velocidad sin un rumbo específico para despistar cualquier indicio de que les estuvieran siguiendo en caso de que fuera el caso. No pasaba por alto el hecho de lo pensativo que estaba tras el volante, como si su mente estuviera más allá de las calles que estaba recorriendo, por lo que lo único que se le ocurría que aquel semblante extraño se debiera a su combate con la monstruo de cabello rojizo y ausencia de un ojo. Por más que le pensara, no recordaba nada de ella por mucho que le hubiera insinuado de que se habían conocido al menos una vez. Pero todo le indicaba a que su hermano si... y realmente no sabía qué pensar al respecto.
Si no le había permitido que la matara, tal parecía que era una vida que le importaba a su pequeño hermano. Irónico ¿qué no era él el que le cuestionaba sobre sus acciones en contra de las reglas del viejo? Tal parecía que había dado con algo nuevo.
-¿Acaso esa rana y tu...? –Comenzó a preguntar queriendo romper con la tensión.
-NO. –Contestó tan inmediato que tal parecía que se esperaba la pregunta en cualquier momento. Papyrus no separó la vista al frente ni generó una mueca de desconcierto, pero el que apretara aún más el volante había sido suficiente para su hermano. –NO ES UNA RANA, Y NO, NO SOY IDIOTA COMO TÚ.
-¿Pero entonces por qué no me permitiste mat...?
-CALLA DE UNA VEZ Y MÉTETE ÚNICAMENTE EN TUS ASUNTOS.
Aquello molestó a Sans que no hizo nada en reparar en mostrar lo contrario. Su hermano se había atrevido a revisar en su cuenta bancaria personal, ido a la florería para saber de la humana, amenazado de no cubrirle de su propia investigación en cuanto a ella... ¿Pero él no podía meterse en sus asuntos? Si él tan sólo no hubiera insistido en querer saber sobre su vida privada no habrían tenido que llegar a lo que había pasado para empezar. Aunque lo quisiera, realmente había veces que no podía con su cinismo.
-Pues ella insistió en que la conocía, así que si es mi asunto. –Jactó con un tono amargo mientras se abrazaba de sus costillas que le dolían terriblemente. –Sin contar el hecho de lo que hizo hace unos momentos, así que no te pongas en ese plan egoísta y dime quien maldita sea se supone que es.
El menor dio vuelta en una esquina y siguió avanzando mientras disminuía la velocidad para no verse tan obvio de que estaba huyendo. Tras un largo tiempo de estar manejando en silencio e ignorando que tuviera presentes en su querido auto fue más que notorio para Sans de que no le contestaría por más que le insistiera. Frustrado con ese comportamiento un tanto infantil y nada justo, suspiró para romper con el tema.
-Claro...
-¿A dónde me llevan?
El tono frío y sutil de la chica desconcertó a ambos esqueletos de su enfado hacia el otro al recordar el verdadero motivo por el que estaban en el auto para empezar. Sans se atrevió a verla directamente sabiendo que no sería agradable cruzar miradas con ella, pero también sabiendo que no podía posponerlo más terminó haciéndolo en esperanza de que hubiera todavía algo ahí que pudiera perdonarle por lo que había tenido que hacer en su casa. Pero no, aunque la chica se mostraba en estado pacífico sentada en postura derecha y sosteniendo el vaso con cuidado recargándolo en sus piernas, su expresión era de querer contener centenares de emociones que claramente no compartiría con ellos al no ser dignos de algunos arrebatos suyos u otras facetas que tuviera. Como si no quisiera darles el beneficio de verla doblegarse ante un malestar que claramente le estaba doliendo. Estaba mostrando sus nervios de acero justo como la vez que había pasado en el hotel del robot magnate en el techo.
Era admirable hasta cierto punto el autocontrol que mostraba... pero realmente le preocupaba que se contuviera demasiado. Sus manos temblorinas sujetando el vaso con fuerza eran su principal pista para creer en todo lo que se estaba aguantando la joven. Como si llorar en un momento así no lo considerara importante o necesario por mucho que su cuerpo indicara lo contrario.
Pero con algo de alivio no mostraba heridas visibles. Se encontraba completamente despeinada y la gabardina que le había regalado estaba algo sucia de tanto polvo de escombro y tierra, pero no parecía tener ninguna cortada ni raspones a simple vista. Ahora que lo pensaba ¿Qué no se suponía que debía tener al menos un morete en su mejilla por el panadero? Ni siquiera eso parecía tener a la vista.
-Puedes quedarte con alguien de confianza que tengo. –Contestó tratando de tentar el posible humor que tuviera la chica, pero ésta no movió ni un músculo mientras le escuchaba con seriedad. –Mientras pienso en cómo...
-SI TE REFIERES A GRILLBY, ES UNA PÉSIMA IDEA. –Interrumpió Papyrus girando levente la cabeza para verlos sin descuidar el volante. –SI FUERON A LA FLORERÍA QUERIENDO SABER DE TI, EL SIGUIENTE LUGAR AL QUE IRÍAN SERÍA AL BAR. MEDIO BARRIO SABE QUE TE LA VIVES AHÍ EN CUALQUIER OPORTUNIDAD.
-¿Entonces en Waterfall? –Tentó Sans sabiendo que quien llevaba el rumbo era su hermano. –Nuestros aliados de ahí ya han tratado con humanos, tal vez...
-¿EN VERDAD PIENSAS QUE ES BUENA IDEA INVOLUCRAR A MAS SERES EN TU TONTERA? –El tono amargo de su voz no era nada agradable ni esperanzador. –ADEMÁS, WATERFALL ES TIERRA DE MUCHOS, NO TENEMOS NINGUNA VENTAJA AHÍ.
-Bien ¿pues cuál es tu idea, entonces? –Le interrogó al no tener más opciones en mente.
El esqueleto no dijo nada mientras mantenía la vista al frente ante el camino que estaba recorriendo. Sans estuvo esperando una respuesta clara de su parte antes de que entrara en desesperación por no dar con algo que mantuviera a salvo a la humana, pero el silencio... así como su postura seria tratando de no verlo directamente con la excusa de estar conduciendo con precaución, le decían más que suficiente lo que realmente estaba haciendo su hermano.
Sus cuencas se oscurecieron por completo mientras no podía evitar sudar frío por cómo estaban terminando las cosas.
-Bro... es una terrible idea.
-EXPLOTAR UN MALDITO EDIFICIO ERA UNA TERRIBLE IDEA Y AUN ASÍ LO HICISTE. –Le cuestionó enfadado mientras giraba el volante un tanto brusco. –ESTO ES ALGO QUE NO PUEDE OCULTARSE, POR LO QUE NO DUDES DE QUE QUERRÁ CUESTIONARNOS SOBRE ESTO. SI NO ES QUE YA LO SABE YA.
-Sabes que querrá matarla. No podemos llevarla con nosotros. –Susurró como si con ello pudiera desviar la atención de la humana que claramente estaba atenta a todo. –Ni siquiera es bueno que sepa sobre ella.
-SI LE EXPLICAMOS LA SITUACIÓN... TAL VEZ SE APIADE Y ENCUENTRE UNA MEJOR SOLUCIÓN POR SU CUENTA.
-¿Así que te basas en un "tal vez" para mejorar las cosas? Le das demasiada fe al viejo todavía.
-EL QUE HIZO TODO ESTO FUISTE TÚ. RESPONSABILÍZATE DE ESTA ANTES DE QUE QUIERA TOMAR MEDIDAS MÁS FUERTES CONTRA NOSOTROS.
-Si esta es en verdad tu solución, podemos darnos por muertos ahora. –Comentó con un tono bastante amargo de que realmente los estuviera llevando a su escondite. –Vaya manera de afirmarme cuanto me odias, hermanito.
-¡SI NO HUBIERA IDO POR TI TE HABRÍAN MATADO, IDIOTA!
-Si no te hubieras entrometido en MIS asuntos, no tendrías que estar lamentando todo esto. –Renegó Sans sin poderse contener. –Así podrías estar en paz con tu vida y con el maldito que tenemos por jefe. Tanto es tu insistencia en impresionarlo que para limpiar tu nombre en esto me estás entregando con una evidencia.
-SI HUBIERAS SEGUIDO LAS REGLAS QUE ÉL NOS PONE, NO...
-¡Al diablo sus malditas reglas!
-Sólo déjenme aquí y yo me voy. –Interrumpió Frisk con cierta frialdad, sacando nuevamente de su enfado a los esqueletos. –Yo ya no quiero nada que tener con ustedes.
-Frisk...
-No sé qué es lo que tienen esos sujetos con ustedes, pero ya me quitaron demasiado por un solo día. –Su mirada inexpresiva era bastante aterradora para gusto del esqueleto mayor. –Quiero conservar mi libertad antes de que también piensen quitármelo.
-SI TRATARON CON USTED DE ATRAER AL TORPE DE MI HERMANO... ES MUY PROBABLE QUE NO CORRA CON SUERTE SI VUELVEN A ENCONTRARLE.
-No pasará nada si me dejan ustedes en paz.
-Si nos dices a quién estás buscando, podríamos llevarte... -Comenzó a decirle Sans haciendo caso omiso a sus palabras hirientes.
-¿En verdad piensas que te diré con lo que acaba de pasar?
Por más que Frisk quería contenerse, estaba comenzando a exasperarse de que siempre trataran de moverla a su antojo en vez de considerar sus propias opiniones y decisiones. Estaba agradecida de que le hubieran salvado la vida, sí, pero el que hubiera estado en peligro había sido culpa de ellos para empezar. La habían involucrado en un conflicto entre delincuentes cuyo único pecado había sido tratar de ser amable con ellos dada su insistencia de estar con ella. Ahora no tenía casa ni negocio... debía comenzar de cero de nuevo. Pero sin dinero de por medio ahora realmente no sabía qué paso dar para librarse de todo, además de no contar con la opinión de su amigo ahora inconsciente. Le dolía verlo en tal estado cuya entrada del invierno no le favorecía en nada. Salvarlo le sería más difícil que la vez que lo había encontrado mal en el río por primera vez.
Pero ese poder... el que absorbiera las almas volviéndose más fuerte con eso... ¿Siempre había podido hacer eso? Se había estado volviendo una criatura terrible que no le importaba matar a todo aquel a su paso, pero aun así... aunque le hubiera visto matar a varios perros, no le tenía miedo. Porque seguía siendo Flowey, su mejor amigo ¿cierto?
¿Pero qué no eso era lo que le hacía desconfiar de Sans y Papyrus? Si Flowey le había dicho una y otra vez que no podía confiar en los mafiosos por lo peligrosos que aparentemente eran, pero ahora que había mostrado él ser igual... ¿Era por eso que él si se daba tal labor de negociar sobre su persona con Sans? Realmente estaba muy confundida ahora sobre lo que era bueno o no, tan sólo estaba ahí sujetando el vaso con su amigo, esperando a que pudiera despertar para que le diera respuestas. Se rehusaba a pensar en que Flowey fuera igual o peor en cuanto a acabar vidas, no importase el hecho de que tuviera nula capacidad de generar emociones por su cuenta, acabar una vida por lógica era una atrocidad.
Acarició el tallo de su amigo, esperanzada de que abriera los ojos y le dijera que estaría bien, pero nada de eso tuvo salvo el hecho de sentir la mirada del esqueleto sobre ella. Aunque no quisiera reflejarlo, estaba tan molesta de saber que él fue quien explotó su casa que realmente no quería verlo y bajarse del auto cuanto antes, pero en el fondo era consciente de que ella misma se había entrometido por él para que no lo lastimara más la anfibia terrorífica.
Sans le había dado la oportunidad de que lo dejara atrás en ese momento, de que huyera para no saber más de él... pero sin dudar decidió que no fuera así. No importaba cuán molesta estaba con él, Sans le importaba. Lo había elegido por encima de su vida tranquila rutinaria.
Ahora era consciente de eso, por lo que no era adecuado de que les pidiera que la dejaran ahora cuando ella misma se había metido en su actual embrollo. Tenía razón Flowey, no sabía medir sus acciones. ¿Pero cómo hacerlo cuando la vida estaba en juego? ¿Qué se suponía que debía haber hecho en ese momento?
Aunque Sans y Flowey dejaban en claro que no se agradaban el uno al otro, se habían unido a sus espaldas y habían matado a los monstruos amenazantes por preferir la vida de ella... ¿Por qué no habían tenido opción? Después de todo ya le habían dicho mucho la extraña regla que muchos aplicaban en la ciudad. Una de la que seguía sin encontrarle un sentido realmente práctico, más bien le parecía que era una forma de justificarse para mantener una calidad de vida deplorable.
¿Pero acaso ella no había hecho lo mismo antes? Si bien no había lastimado a nadie, el haber dejado que el parque fuera maltratado por elegir el bienestar de su amigo ¿qué no era eso casi lo mismo que le había cuestionado Sans antes? Incluso cabía una gran posibilidad de que el niño monstruo que había estado ahí hubiera terminado lastimado al igual que todas las plantas que había colocado con cariño.
No sabiendo qué pensar al respecto, terminó contemplando el paisaje para al menos tratar de ubicar en qué rumbo estaban, pero al no frecuentar siquiera el barrio en el que vivía no reconocía ninguna de las calles por mucho que el esqueleto estuviera dando vueltas en algunas para despistar cualquier posible seguidor. No fue hasta que Papyrus redujo la velocidad por completo para llegar a lo que parecía un edificio abandonado que supo que por fin había llegado al destino que tenía en mente.
En cuanto ingresaron a lo que era una cochera, supo de inmediato que aquella estructura de abandono era una mera fachada en cuanto vio que la forma interna del lugar era muy diferente a como se veía en el exterior. Concluyendo que aquello se debía a cierta magia que desconocía o si sólo había sido mala observadora, le dio la impresión de que estaba adentrándose a un lugar muy similar al hotel de Mettaton al contemplar al menos cinco vehículos igual de lujosos que en el que estaba pero de color negro.
Estacionándose con cuidado, los esqueletos se bajaron y Frisk no sabía si sería un buen momento para correr antes de que se cerrara la aparente cochera sin un auxiliar que la estuviera moviendo, pero tal parecía que Papyrus lo había previsto, ya que la había sujetado del hombro para direccionarla hacia la entrada de lo que parecía ser una guarida. No sabiendo si se estaba metiendo en un problema más grande con eso, finalmente se atrevió a ver directamente a Sans con la esperanza de que le dijera algo o detuviera en caso de ser peligroso lo que estuvieran por hacer, pero tan sólo el mafioso mantenía la cabeza baja con las cuencas oscuras mientras seguía caminando.
Tal parecía que ahora si estaba sola en tal embrollo.
Una vez dentro, le pareció estar en una cabaña de lo más elegante al estar las paredes de madera y decoradas con múltiples cuadros de lo más curiosos siendo tan sólo un pasillo principal. En cuanto llegaron a la sala, contempló una chimenea de piedra que decoraba el centro de la sala junto con varios muebles antiguos, y cercano a ella, había una gran escalera que marcaba que la casa tenía más cosas por descubrirse. ¿Esa era la clase de lujos que se daba la delincuencia?
No pudo evitar sentirse curiosa de observar todo el entorno. Esa era la casa de los esqueletos... y siendo tan lujosa ¿por qué Sans había ido a la suya con tanta frecuencia? Estaba segura que con un hogar así, podrían darse el lujo de comprar comida igualmente cara.
Frisk se preguntaba por qué Papyrus no la soltaba del hombro, pero contempló de nuevo las escaleras donde habían estado mirando los esqueletos, esperando a que en cualquier momento se fuera a aparecer algo en ese preciso punto.
Y vaya que así fue.
De un porte de lo más rígido y con el semblante más serio que había visto en su vida, un esqueleto con una gabardina que casi le llegaba a los tobillos y de cuencas agrietadas la estaba observando directamente a los ojos como si pudiera leer sus pensamientos con el simple hecho de hacerlo. Aunque no estaba del todo segura dado que su mirada era completamente oscura como el esqueleto de su altura que tenía a su lado, pero la sensación de estarle observando únicamente a ella era casi un hecho por la forma en la que la hacía sentirse.
Era... como si quisiera matarla con tan sólo verla.
No le agradaba esa sensación en absoluto. Ya había experimentado eso con Papyrus, la anfibia de un ojo y los perros, pero no se comparaba con la de ese esqueleto mucho mayor que los hermanos que tenía en cada lado. ¿Él era el jefe de ellos? ¿El padre que les pagaba por prostitutas y obligaba a ser asesinos? ¿El líder de una red criminal dentro del barrio?
-Si lo que querían era una mascota... les habría aceptado hasta un perro. No esto.
En lo que le había parecido un pestañeo, el esqueleto mayor estaba frente a ellos siendo más notorio su enfado con su simple presencia. Frisk tuvo que alzar la mirada al ser bastante alto para mantener la vista fija como si de concurso de miradas se tratase. Aunque le viera con cierta repulsión, aun así ella permaneció indiferente en cuanto a eso. No era la primera vez que le juzgaban por ser humana después de todo, el esqueleto que le estaba sujetando el hombro era un claro ejemplo.
-JEFE, ELLA...
-Vivía en la pocilga que acaba de explotar, lo sé.
Interrumpió sin dignarse a verlo para callarlo de inmediato, tan sólo observaba a la humana en espera de... ¿algo? No tenía nada seguro Frisk, tan solo mantenía su mirada inexpresiva para aligerar la situación tensa de algún modo. Pero en cuanto bajó un poco la mirada, notó que ahora estaba observando a Flowey inconsciente y por primera vez notó una mirada distinta en ese esqueleto. Sin pedir permiso alguno, sujetó la flor desde su tallo y la elevó a la altura de sus cuencas para mirarlo lo más cerca posible.
-N-no... -Quiso decir Frisk, pero la presión del hombro le estaba indicando que callara.
-¿DT-00X? –La luz blanquecina asemejando pupilas hicieron acto de presencia en esas agrietadas cuencas. – Así que volvió a escaparse de sus creadores y llegó hasta aquí.
-ESO... ESO PARECE.
-¿Y ustedes lo sabían y no me lo reportaron? –Se giró por fin para ver al esqueleto que había hablado. –Un arma biológica inestable estuvo circulando en nuestro territorio ¿y no pensaron en decírmelo ni un momento?
-EEHH... SÍ ÍBAMOS A REPORTARLO, JEFE, SÓLO...
-¿Cuándo? ¿Después de que me avisaran de que la yakuza ha estado entrando y saliendo en nuestra zona? ¿O cuando han estado jugando a proteger a una humana como si fuera de los nuestros? –Su tono era bastante sombrío para ser un regaño, pero ambos esqueletos se veían como si fuera el verdadero caso. –No creí que pudieran ser más decepcionantes, pero vaya que se las ingeniaron para sorprenderme en esto.
A Frisk le era extraño notar a ambos esqueletos cabizbajos, cada uno por sus razones a lo que podía detectar en primera instancia, pero lo que realmente le desesperaba era el comportamiento de ese esqueleto de mayor edad en cuanto a todos los presentes, postrándose en una superioridad tóxica que claramente indicaba el mal que generaba a sus hijos. Quería pedirle que soltara a su amigo y se lo entregara, pero le daba la impresión de que la mataría de inmediato con tan sólo emitir una palabra. No quería arriesgarse cuando tenía a Flowey entre sus dedos alargados enguantados, el cual no le parecía que le importara que le estuviera lastimando el tallo.
-Bien, supongo que con esto podemos llegar a un acuerdo con sus creadores antes de que la situación pase a mayores. –Habló como si realmente lo hiciera para sí mismo, agitando la flor para ver si reaccionaba de algún modo. –Estando tan debilitado DT-00X, fácilmente podemos...
-Su nombre es Flowey.
Aunque se hubiera propuesto no hablar para no empeorar ninguna situación, detestaba que le tratara de esa forma tan brusca cuando cada segundo sin estar en agua le daba paso a la muerte, pero aun más que le tratara a Flowey como un objeto cuando claramente era un ser vivo que requería de una atención oportuna. Sin embargo, por la mirada que le lanzó el esqueleto en cuanto se atrevió a dirigirle la palabra era claro que él no pensaba lo mismo ni por ella misma.
Sin poder prevenirlo ante lo fugaz que había sido todo, una mano flotante de tono morado la sujetó del cuello desconcertándola por completo y una fuerza sobre su pecho la empujó hacia la pared para separarla de los hermanos. El dolor de su cabeza tras chocar con la pared le fue de lo más incómodo, pero no se compraba con la angustia que sintió en cuanto se percató que aquel movimiento le había hecho soltar el vaso derramándolo por el suelo y haciéndose añicos en el impacto. Necesitaba poner a Flowey de inmediato en agua y no sabía de dónde conseguirla ahora.
-Enseñé a mis hijos a darles un mejor trato a las mujeres. Pero creo que debí especificar en cuanto a especies. –En lo que se acercaba lentamente hacia ella, dejando atrás a los otros esqueletos estáticos por lo que estaba pasando, otras manos del mismo tono de sus ojos luminosos aparecieron y la sujetaron de las muñecas y tobillos inmovilizándola por completo. Como si la que estaba en su cuello amenazándola con ahogarla no era suficiente. –Te aseguro, humana, que no vivirás para contar el hecho de que lograste ingresar a mi dominio y salirte con la tuya.
-JEFE, NOSOTROS... -La voz de Papyrus era bastante baja para lo que estaba acostumbrado.
-¿Qué es lo que quieres con mis hijos? –Continuó el esqueleto mayor estando posicionado al frente de ella, impidiéndole que pudiera ver a los otros dos a su espalda.
-Y-yo... no quiero nada... con ellos... –Le estaba costando trabajo hablar con la presión sobre su cuello, pero aun así se las ingeniaba para verlo directamente. El que tuviera sujeto a Flowey era lo que la tenía con precaución, sabiendo que ahora dependía de ella lograr sacarlo. –Quiero que... me dejen en paz...
-La tua amata è ingrata. –Comentó el esqueleto ladeando la cabeza levemente a un lado como si lo comunicara hacia los dos que tenía detrás de él. De cualquier forma Frisk no entendió absolutamente nada.
-Mi... amigo...
-¿Esta cosa la consideras un amigo? –Lo sacudió como si fuera una sonaja, cosa que le molestó en primera instancia. –Es un arma creada para matar a centenares sin cuestionamientos y volverse más fuerte cada vez que lo hace. No tiene ni sentimientos como para considerarlo un ser racional.
-N-no me importa qué sea para ustedes... es usted el que no... muestra sentimientos...
Tras decir eso, la presión sobre su cuello aumentó al grado de que el dolor estaba siendo mayor al que había sentido cuando la habían golpeado, con fatídica diferencia de que cada segundo estaba siendo una tortura al dificultarle el respirar. Nunca había ansiado y apreciado tanto el aire como en ese instante en el que estaba conociendo la angustia de lo que pudiera pasarle en cualquier momento.
-Parece que nadie te ha enseñado sobre respeto... O sobre sentido común ante un peligro. –Su expresión no cambiaba pese a lo que le estaba provocando. –Bien humana, ya que te interesa este intento de vida artificial, contéstame de inmediato o lo parto en dos. ¿Quién es Sageor Murderer y qué es de ti?
Desapareciendo la mano que tenía en el cuello, Frisk tuvo que tranquilizarse para volver a tomar aire ahora que lo tenía de nuevo con cierta libertad permitida. No pudiendo ver ni a Sans ni Papyrus dado que el esqueleto de cuencas agrietadas los tapaba con su presencia, se limitaba a observarlo con cierta angustia y horror de notar que estaba con sus dos manos reales sujetando a la planta dispuesto a romperlo del tallo en cualquier momento.
-¡P-por favor no...!
-¿Quién es Sageor Murderer y qué es de ti? –Repitió alzando la voz con prisa.
-¡Él necesita agua! ¡Por favor no....!
-Contéstame ahora.
-¡¡No sé de quién me habla!!
Gritó con desesperación de la presión y miedo que le estaba provocando. Su cuerpo estaba temblando al grado de comenzar a llorar en cualquier momento por no poder hacer nada estando sujeta y levemente suspendida del suelo. Pero por mucho que se sintiera terrible, aguantaba todo lo posible por no entrar en llanto ante un sujeto tan desagradable y cruel.
-Investigando un poco, supe que la casa en la que estuviste y la cuenta bancaria que tenías están a este nombre. –Una de sus manos de amatista sacaron de su bolsillo una hoja medio arrugada y la extendió para que la viera directamente. – ¿Quién es ese sujeto y qué es de ti? Ultima vez que lo pregunto, humana.
Extrañada de que tal documento lo tuviera, Frisk observó que lo que le estaba tendiendo frente a ella era la ficha bancaria que le habían otorgado el día de su cumpleaños. ¿Por eso era que Flowey no le había encontrado? ¿Ese señor se la había robado? El olor a tabaco que había detectado en su casa después de todo si había sido por un polizón indeseable.
Sageor Murderer... era un nombre que jamás había escuchado en su vida. ¿Cómo era que la casa y dinero estaban a ese nombre cuando no tenía ni idea de quién era? ¿Era un conocido de su padre? ¿O acaso trataba de confundirla? ¿Cómo era que podría saber...?
Hasta que pudo notar algo bastante claro que sólo ella podría ver, que hizo lo posible por no delatarse a sí misma al captarlo. Después de todo, era algo que le gustaba jugar con él de niña que recordar aquellos tiempos la paralizaron aún más de lo que el monstruo la tenía sujeta.
Sageor... S, A, G, E, O, R... A, S, G, O, R, E... Su padre... ¿se estaba ocultando con un seudónimo?
¿Acaso hizo algo que sólo ella pudiera descubrir y otros jamás? ¿Acaso se estaba ocultando al grado de que tenía que hacer tales cosas? ¿Eso explicaría por qué no podían volver a verse tras tantos años? ¿Era la razón por la cual nunca había ido a buscarla pese a haberle regalado tales cosas? Por eso... ¿era que su madre la había mantenido tan sobreprotegida? ¿Por sujetos como el monstruo que tenía en frente amenazándola?
-¿Y bien?
Frisk se quedó observando a su amigo sin poder despertar pese a estar sujetado de forma que podrían romperlo con un solo movimiento. La situación la estaba poniendo entre elegir a seguir manteniendo oculto a su padre o salvar de la muerte a su amigo. Esto era más de lo que podía soportar tras estar en riesgo hasta su propia vida. Estaba sola y ahora otros dependían de sus decisiones para que se mantuvieran con vida. No estaba lista para algo así.
Estaba harta de todo. Odiaba haber tenido la osadía de atreverse a buscar a su padre cuando éste parecía estar escondiéndose por algún motivo ahora. Odiaba el haber abandonado a su madre para no verla jamás dada su promesa con ella. Odiaba el no haber hecho caso a Flowey de irse en la primera vez que le había advertido. Odiaba a la ciudad y toda su gente con tontas reglas.
Odiaba... no ser lo suficientemente inteligente para haber evitado una situación así.
¿Esto era lo que soportaba Sans? ¿Por eso decía que no tenía opción? ¿Le ponían a elegir entre matar a otros... o que su familia muriese? ¿Cuántas veces había enfrentado situaciones así para volverse indiferente al momento de matar a alguien?
-N-no... por favor, no lo lastime. –Apenas y podía hablar por estar conteniéndose de todo sentimiento. –Máteme a mí en su lugar.
Escuchó ciertos gritos ahogados provenientes atrás del jefe de los mafiosos esqueletos, mas no vio a nadie más salvo a esas cuencas desafiantes y frías. Tampoco le importaba mucho eso ahora, sólo tenía ojos para las tétricas manos que sujetaban a su único amigo.
-O eres una humana muy valiente o muy estúpida como para sugerir eso.
-No me importa lo que piense de mí. –Contestó con sinceridad pese a ser consciente de que no era necesario hacerlo dada la situación. –Sólo suelte a Flowey y deje que viva en mi lugar.
-No estás en posición de negociar.
Como si no tuviera qué pensárselo demasiado, una mano de tono amatista apareció frente a ella portando un arma y le apuntó directamente en la cabeza. Sabiendo que sería su final, se quedó mirando por unos segundos a su amigo en manos de ese despreciable sujeto y esperaba que le perdonara por lo que había tenido que hacer con tal de no cargar muertes a su conciencia. No le importaba morir ella si con eso podían vivir sus seres queridos. Aunque algo le decía muy a su pesar de que después de que acabara con ella también lo haría con su amigo. No parecía ser alguien de palabra el esqueleto que tenía frente a ella.
Porque para ella, las cosas no eran matar o morir como contantemente lo había escuchado en muchos habitantes de la ciudad. A su perspectiva, las cosas eran salvar o ser salvada. Y tras mucho tiempo siendo salvada por otros, era su turno ahora de salvar a sus seres queridos... aun si se requería de su silencio en muerte para lograr eso. Sus padres tenían que disculparla... ahora se quedarían sin su última hija. Por lo que deseaba que lo mejor fuera que nunca se enteraran, así como su madre ya lo había supuesto en su partida ahora que lo pensaba con detenimiento.
Mirando a las cuencas agrietadas del esqueleto, se empeñó en no soltar ni una lágrima en sus últimos segundos de vida y sin darle importancia al arma bastante cerca de su cabeza que la acabaría de inmediato. Pero en un movimiento rápido, notó que la mano violeta cambió a un tono celeste y apuntó hacia el techo estampando ahí la bala que estaba a punto de haber quedado en su cabeza. Frisk apenas y soltó un suspiro de saber que se había salvado de esa, realmente no quería morir ante muchas cosas que quería disfrutar todavía.
Manteniendo su expresión seria, el esqueleto alto se hizo a un lado para ver directamente a los dos que había estado teniendo atrás de él, a lo cual tanto Frisk como él pudieron ver a Sans con su ojo azulado luminoso y mano alzada mientras estaba completamente sudoroso mirando hacia el frente. ¿Tenía... miedo?
-¿Qué...? –La voz del esqueleto mayor sonaba molesta.
-¡U-UNA SIRVIENTA! –Papyrus se puso en medio de los dos con los brazos alzados al notar que el jefe comenzaba a dar pasos hacia Sans. El sudor que se notaba en su cráneo le indicaba a la joven de que también estaba nervioso. –RECIENTEMENTE HAS DICHO QUE HAS QUERIDO CONTRATAR UNA SIRVIENTA PARA QUE YO NO HAGA TODA LA LIMPIEZA, ASI QUE...
Las manos violetas que la habían estado sujetando contra la pared, rápidamente la arrastraron con fuerza hasta terminar a lado de quien las había invocado y sintió que estaban jaloneándola del cabello para obligarla a tener la cabeza en alto pese a no ser necesario tal maltrato para hacerlo, aunque estar frente a Sans de esa forma comenzaba a asustarla de lo que pretendía el jefe, y tal parecía que Sans estaba pensando en lo mismo ante el semblante que estaba teniendo mirándola con preocupación. Casi podría jurar que estaba disculpándose con ella en silencio por cualquier cosa que podría presentarse.
-¿Qué es ella para ti? –Preguntó con una voz de lo más colérica. Todo indicaba que estaba molesto por la interrupción que había hecho.
-JEFE...
-¡Cállate ya! –Exclamó sin girarse hacia el menor, apretando más su cabello y lastimándola con eso. –Dame una razón por la cual no deba matarla justo ahora.
-Lei è la figlia del leader yakuza caduto.
Frisk no había entendido ninguna palabra de lo que Sans había susurrado mientras seguía sudando constantemente, pero eso hizo que la mano que jaloneaba su cabello disminuyera su maltrato al grado de soltarle poco a poco de ese agarre sin descuidar el resto de las manos mágicas. Ver tan de cerca su ojo azulado le era muy extraño al igual que el hecho de no tener su habitual sonrisa, pero al menos ya no la estaba viendo a ella directamente, sino a quien le tenía presa con tantas manos de tono amatista.
Sans sabía que sin importar lo que hiciera, el jefe siempre era quien tenía la última palabra y sólo él decidiría si esa era una buena razón o no para no ejecutarla frente a él. Su argumento no tenía mucho peso como le hubiera gustado gestionar, pero sabía que el viejo no le gustaba tener problemas con otros grupos delictivos al optar por un ambiente tranquilo por encima de una guerra, y más cuando se trataban de humanos. Los detestaba completamente, pero en el fondo sabía que los admiraba y temía al mismo tiempo. No por nada se había empeñado en calcular cada detalle de sus vidas con tal de mantenerse "en el negocio" por encima de lo que los humanos hacían y tenían.
Manteniendo una mirada retadora sobre el otro sin siquiera cerrar sus cuentas en ningún momento, sabía que el jefe estaba tratando de averiguar más allá de lo que le había dicho en su idioma nativo. Siempre era la única forma en la que podía tentarle su ya corrupta alma al añorarle una vida que no volvería a tener por sus propios errores. Necesitaba justo ahora que se ablandara un poco con tal de mantener a Frisk unos minutos más a salvo mientras pensaba en cómo sacarla de ahí como dé lugar.
Pero una vez más, el viejo se le adelantó y con un tronido de sus dedos desapareció a la humana junto con las manos violeta que le habían estado sujetando en todo momento.
-¿Qué...? –Desapareció su ojo luminoso ante el miedo de ya no tenerla a la vista.
-La mandé dentro del sótano. No causará problemas ahí mientras tanto. –Interrumpió Don Gaster con cierta prisa mientras subía las escaleras dándoles la espalda. –Los dos. A mi oficina. Ahora.
...
La florería había tenido un escape de gas y había terminado en una gran explosión. Así había sido como había comenzado el día en el pequeño Snowdin. Los bomberos habían actuado con prisa y apagado todo el incendio en busca de alguien a quien rescatar, mas no hubo ningún indicio de vida entre los escombros, ni siquiera las preciadas flores que habían dado color al grisáceo lugar que venía siendo el barrio.
Aun así, Muffet estaba recorriendo el lugar en busca de algo más en cuanto los curiosos y estorbos se habían ido. Si ese lugar era interés de su amado, no cabía duda de que tenía que dar un paso adelante antes de que se lo pidiera a alguien más y se ganara su gratitud. Pero por más que trataba de dar con algo de valor o que tuviera un significado, no cabía duda de que todo había terminado en destrozo sin ninguna reparación. Era un desastre que volvía más horrendo el lugar de lo que por sí ya le parecía.
Estirando sus brazos al estar cansada de levantar algunas cosas, terminó por rendirse al no dar con algo de interés entre tantos escombros y muebles rotos, por lo que se empeñó en retirarse antes de que alguien la viera en ese lugar y comenzaran preguntas indeseadas. Pero el brillo de algo tras un leve rayo de sol le atrajo su atención de tal grado que se encaminó con prisa hacia ese punto y sacar lo que estaba con bastante tierra encima.
Quitándolo con éxito, contempló entre sus manos un sucio collar de oro con un dije de corazón. La cadena estaba rota, pero era algo que podía reparar (o conseguir) de fácil forma, al igual que poder pulir el dije para que brillara más y luciera en ella de forma espectacular. Aunque estuviera sucio, era bastante bonito como accesorio, por lo que ya tenía en mente con qué vestido combinarlo en una oportunidad cuando le consiguiera una nueva cadena del mismo material.
Al menos no había sido una pérdida de tiempo estar ahí después de todo.
***
Iba a actualizar esto mucho después dado que le he estado dando prioridad a Osado Corazón, pero ahora mis tiempos son una incertidumbre en cuanto esté en búsqueda de un nuevo trabajo, asi que opté por mejor actualizar esto que estaba listo antes de que se atrasara más. El plan que tengo es que no pase más de quince días entre cada actualización y espero poder lograrlo.
De paso les digo muchísimas gracias por los escritos, poemas, palabras y dibujos que me dieron por el día de mi cumpleaños. Los amo!!!! Haré un video con todo eso que espero tener listo en la semana. Ya estoy en ello n.n
**Inserte sus teorías locas aquí**
Michi fuera!
:)
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