Hermosa de Blanco [Ferriswheelshiping]
No estoy seguro si sabes esto
Pero cuando nos conocimos estaba tan nervioso que no podía hablar...
"Tu pokemon estaba diciendo..." Esa fue la primera frase que te dije sin saber en aquel momento como terminarían las cosas. Recuerdo como Cheren me pidió que hablase más despacio, para ser sincero era la primera vez que hablaba con alguien, era la primera vez que salía de mi pequeño mundo donde sólo veía a amigos sufriendo, la primera vez que veía algo distinto y la primera vez que veía como alguien centraba tanto su mirada en mi.
En este momento te encontré y mi vida encontró su pieza faltante.
No puedo decir que me sentía cómodo con tus gélidos ojos mirándome fijamente, pero tampoco puedo decir que me molestara esa sensación, la amaba de hecho. A lo largo de mi recorrido por Teselia para cumplir mi misión de salvar a mis amigos pude comprender muchas cosas cada vez que te veía. Pude sentir de ti el sabor de la victoria y el dolor de la derrota. Recuerdo haberte visto salir decepvionada del gimnasio de Camila la líder tipo electrico, en aquel momento no pude evitar preocuparme, por algun motivo me sentia mal al verte perder cuando deberia estar aliviado de que hubiera una oportunidad de que te rindieras y dejaras de ser una amenaza para mi causa. ¿Quien diría que el tipo de pokemom que había sido capaz de derrotarte se convertiría después en tu mayor especialidad? Gracias a eso pude compartir la alegría que tú y tu equipo siempre llevaban e incluso cuando las cosas no iban a tu favor ellos siempre te apoyaban. No era sólo la relación entrenador y pokemon, ellos no eran tus esclavos, no como yo pensaba; tampoco eran cárceles las pokeballs, esas cápsulas no significaban para ti lo que yo había creído toda mi vida. Para ti una pokeball era el símbolo de que habías luchado junto a un compañero, de que habías luchado para obtener el reconocimiento y amistad de otro, y aún sin tener una pokeball pudiste lograrlo en el momento que aquella roca de color negro sintió tu presencia en el Museo.
Cuando tuviste aquel accidente en la noria fue la primera vez que sentí la necesidad de ordenar a un pokemon hacer algo, quería salvarte a toda costa, aunque Servine opinaba lo mismo a pesar de que no parecías agradarle del todo. Recuerdo haberte dejado en el centro pokemon más cercano y haber llamado a Touya usando tu videoemisor, también le pedí a Servine que se quedara y tampoco sé el motivo por el cual tu pequeña Tepig vino conmigo, nunca me dijo. Pero ahí no estuvo mi mayor sorpresa.
La próxima vez que te vi estabas saliendo del gimnasio de Ciudad Loza, al parecer habías derrotado a Gerania la líder de Gimnasio, pero eso no me sorprendía, sabía de lo que eras capaz. Mi sorpresa estuvo en el pokemon al cual vi salir junto a ti, un Serperior: el Servine que dejé a tu lado, el Servine al cuál no le agradabas, el pokemon que solo se había quedado contigo por mi preocupación. Había evolucionado, había peleado a tu lado, no por ti sino contigo y había evolucionado gracias a ti. Cuando nos encontramos en ese momento temía hablarte por algún motivo así que traté de hablar contigo lo menos posible y concentrarme en Serperior. Gracias a él conocí cosas de ti que no sabía, y comprendí otras en cuanto luego de responderme decidió quedarse a tu lado mientras te abrazaba con su cola de hojas.
Y luego por primera vez vi asombro en tus ojos por algo que yo había logrado y no pude evitar sentirme orgulloso de ello. Me causaba un poco de gracia y me gustaba tu sorpresa cuando viste por primera vez a Reshiram. Debo decir que ella también se sorprendió al verte e incluso dijo algo que seguro no entenderias pero yo si lo hice. Queríamos ver hasta donde llegarían tus ideales. Entonces te reté una vez más como en Mayólica.
"Según mis cálculos… Según el futuro que yo preveo, tu destino es hallar a Zekrom."
Reshiram también lo sabía, y yo estaba seguro de ello, así como el que Reshiram acudiese a mi llamado... Estaba seguro del porque aquel orbe oscuro no me había aceptado en Ciudad Esmalte, estaba seguro del porque Zekrom me había rechazado. Yo no era la persona que esperaba, y cuando tuve un presentimiento de que eras tú, justo apareciste en la puerta y no pude evitar retarte, como hice en la torre duodraco.
"¡Tu equipo Pokémon cree en ti! La fórmula para cambiar el mundo… ¿Serás tú su incógnita sin resolver? ¡Si quieres proteger los lazos entre humanos y Pokémon, busca a Zekrom! Estoy seguro de que te está esperando en estado latente en el Orbe Oscuro."
Estaba totalmente seguro de que Zekrom seguiría esperando hasta que fueras a buscarlo. Por eso no pude evitar emocionarme y salir del lugar volando en Reshiram. Si dijera que no quería enfrentarte estaría mintiendo. Y cuando llegaste al Palacio sin Zekrom llegue casi a sentir una total decepción. Y trate de tirar de ti lo más posible sin siquiera saber el motivo en ese momento.
"Puedes librar un combate en vano contra mí para la persecución de los ideales... o puedes luchar a mi lado por un mundo donde los Pokémon puedan vivir libres de los humanos."
Incluso preferí por un momento dejar una batalla que sólo nos lastimaria a ambos y unirte a mi causa, puedo decir que quería tu apoyo y amistad a pesar de que nunca me la habías negado.
Podría decir que no se hasta el momento si mi elección de palabras fue la correcta o no, pero tus ojos parecían electricidad pura que quería reducirme a cenizas cuando cuestioné tu fuerza o la de tu equipo. Entonces pasó, frente a mis ojos te vi quitarme todo por lo que había trabajado, con la ayuda del pokemon al que acababas de capturar, el pokemon que acababas de conocer te había obedecido como si fueras su mundo. No podía evitar admirarte en aquel momento, eras como algo inalcanzable que ardía a lo lejos, majestuosamente de pie junto a tu dragón de ideales. No pude evitar quedar cautivado por esa imagen.
Y cuando mi mundo se derrumbó por completo y no me quedó nada de lo que aferrarme, tu estabas ahí, ofreciéndome tu cálido abrazo. Pero fui tan tonto como para asustarme de lo que podría suceder, de si volvía a equivocarme, de arruinar todo otra vez; pensé que si había sido perdonado por ti y por el campeón debía volverme alguien digno de ese perdón y huí lejos de todo para empezar de nuevo. Y nunca me di cuenta del significado de tus palabras y tampoco de lo que te hice sufrir. No comprendí porque podía oír los rugidos de enfado y dolor de Zekrom mientras camuflaban tu llanto, tampoco porque Reshiram parecía inmersa en una profunda tristeza. No comprendí incluso mi propia tristeza.
Y cuando regresé y conocí a Rosa no pude evitar pensar en ti de nuevo y empezar a buscarte otra vez. Cuando por fin pude encontrarte y verte otra vez sentí la furia y a la vez alivio de Zekrom y el resto de tus pokemon. Estaban tan enojados conmigo pero felices aún así. Incluso podría decir que sentí por un segundo las ganas de Zekrom de atacarme. Siempre fue extraño. A pesar de llevarme bien con todos los pokemon los tuyos solían enojarse mucho conmigo cada vez que lastimaba a su amada entrenadora, aunque no puedo culparlos, también me llegué a enojar conmigo mismo.
Pero, si ahora me preguntas si me arrepiento de alguna de mis decisiones... La respuesta sería no. Porque gracias a ellas estoy parado aquí diciendo todo esto.
Así que mientras viva yo te amaré,
Que el cielo te cuide,
Luces hermosa de blanco.
Así que respondiendo a la pregunta que ya me han hecho. Todo lo que me queda por decir es:
—Acepto
En la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, por el resto de nuestras vidas y hasta que la muerte nos separe. Prometo cuidarte, Touko. Así que si me lo permites y respondes a mi pedido egoísta ¿Harías lo mismo por mi?
—Acepto
Y con sólo oír esas palabras de tu parte, seré el hombre más feliz del mundo. Luego de cuatro años llenos de emociones distintas, luego de ver por fin el mundo que tu querías mostrarme, no puedo dejar de pensar que todo es perfecto y así lo será siempre. Siempre y cuando estés a mi lado, Touko Harmonia.
Creo que realmente me gusta como se oye eso.
Y desde ahora hasta mi último aliento
Celebraré este día.
Luces hermosa de blanco, esta noche.
Lo nuestro es eterno,
Mi amor no tiene final.
Y con este anillo le digo al mundo que eres mi razón de ser.
Eres todo en lo que creo. Y con todo mi corazón realmente quiero decir cada palabra.
***
—¡Profesor Harmonia!— Una pequeña niña de ojos azul gélido abrió la puerta del laboratorio con un actitud muy autoritaria mientras una sonrisa se hacía cada vez más y más grande en su rostro, después de todo un año finalmente lo había conseguido, 300 pokemon de Teselia por fin registrados en su pokedex.
La niña de trenzas y hebillas naranjas se acercó corriendo y lanzándose sobre el adulto cercano a los cuarenta años mientras daba pequeños gritos de alegría mostrando en su mano su telefono con la lista completa de Pokemon Teselianos.
—Es papá ¿Cierto, Hana?— N río por lo bajo mientras fingia molestia y pellizcaba con una de sus manos uno de los cachetes de su hija mayor—Completaste la pokedex... ¡Bien hecho!
Por un momento el peliverde miró el dispositivo en manos de su hija para luego acariciar su cabeza recibiendo un grito de alegría de su parte y felicitandola por haberlo logrado tan sólo después de un año. Ella y Victoria, o Viktor como prefería que la llamaran eran las únicas en lograrlo hasta ahora, aunque sabía que Amy y Fiore no estarían muy atrás.
—¿A que soy genial eh papá?— La niña se separó de su padre y dando un ligero golpe con su mano en su pecho se colocó en una pose heroica mientras veía al adulto reír por lo bajo de nuevo llevando una mano a su boca y haciendo sonar los brazaletes que desde que ella nació recordaba que el usaba.
—Si si. Me pregunto de donde habrás obtenido esa personalidad
Y sin poder terminar su frase un grito desde la puerta lo sorprendió por segunda vez en el día mientras lo recibía la imagen de un dragon blanco totalmente empapada por la lluvia y junto a ella una mujer adulta de rizos chocolate también mojada de pies a cabeza y goteando al suelo.
—¡Lo terminé por fiiiiin! ¡AL FIN TERMINÉ LOS ESTUDIOS DE ROCAS ESPECIALES SOBRE LOS QUE TRABAJABA ALOE HACE AÑOS!
—Cariño, me alegro de oír esas noticias pero...¿Me podrías explicar por que estás llena de barro?
***
Y si una hija es lo que el futuro nos espera,
Espero que tenga tus ojos y encuentre el amor como tu y yo hicimos...
—¿Nerviosa?— Un hombre de unos cincuenta años se encontraba sosteniendo el brazo de su hija mientras esperaban a que la música diera comienzo para caminar hacia donde su novia esperaba.
—Ja Ja, papá eres tú quien se ha arreglado la corbata más de cinco veces— La joven de cabello verde y ojos gelidos miraba sonriente a su padre mientras sostenía su brazo y se preparaba para dar los pasos más importantes de su vida. Del otro lado de la puerta gigantesca se encontraba la mayor felicidad de su vida, más allá de haber completado esa pokedex hacía nueve años.
—Perdona hija, esta es mi primera vez haciendo esto.
—"Pues eso pasa cuando tienes hijos Natural"— La joven conteniendo unas risas imitaba una voz muy familiar para ambos, para luego oír a su padre decir su nombre a modo de regaño— Ya sé ya sé, sólo mamá ja ja.
Y antes de que cualquiera pudiera decir palabra las campanadas que anunciaban a la novia se hacian presentes y ambos tuvieron que empezar el recorrido.
—Estoy orgulloso de ti, Hana Harmonia— Su padre dijo por lo bajo mientras ambos se dirigían al altar donde los esperaba una chica de coletas de color negro y unos ojos azul río que sonreía en su traje de novia.
—Lo sé— La joven de cabello verde miró a su padre por un segundo mientras sonreía orgullosamente y volvía la vista hacia el centro del altar. N sólo suspiró sonriendo también y dio un ligero cabezazo a su hija a modo de broma. Definitivamente aunque la apariencia física fuera la misma de él, se notaba de sobra que la heroína de los ideales era su progenitora.
—Realmente sacaste la personalidad de tu madre— Hana sólo río una vez más mientras ya llegaban al final y N la entregaba a la joven que sonriente se paraba frente a ambos mientras se tomaban de la mano ambas chicas y la peliverde miraba de reojo a su padre dándole una sonrisa parecida a las que su esposa suele darle.
—¡Lo mejor de ambos!
La llevaré al altar... Ella luce tan hermosa de blanco. Tu luces tan hermosa de blanco.
Esta noche...
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